Ovarioides humanos: qué revelaron cuatro días de cultivo

Ilustración científica de un folículo ovárico humano con un ovocito central rodeado de células foliculares y tejido estromal, representado en tonos violetas y grises.
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En el laboratorio, cinco folículos humanos muy jóvenes quedaron dentro de una pequeña cavidad, entre células procedentes del tejido ovárico. Los investigadores querían ver si, al reunirlos de nuevo, esas células podían organizarse alrededor de los folículos.

Lo hicieron. Se formaron pequeñas estructuras tridimensionales a las que llamaron ovarioides. Pero el resultado más revelador llegó al examinar las muestras del cuarto día. Aunque muchas células del conjunto seguían vivas, los folículos que se encontraron mostraban signos de degeneración.

¿Cómo podía mantenerse la estructura mientras se deterioraba aquello que se quería estudiar? Para entenderlo hay que mirar primero dentro de un folículo.

Un folículo no vive aislado

En el ovario, el ovocito —la célula que podría llegar a ser un óvulo maduro— está rodeado por otras células. Juntos forman un folículo. A su vez, el folículo se encuentra dentro de un tejido con el que mantiene relaciones que influyen en su desarrollo.

Algunos folículos permanecen en reposo durante años. Averiguar qué les permite mantenerse, qué inicia su crecimiento y por qué algunos se deterioran es una tarea importante para la investigación sobre el ovario. Estudiarlos fuera del cuerpo permite observarlos más de cerca, aunque extraerlos también cambia el entorno en el que se encontraban.

Por eso, el equipo de Zhang y colaboradores planteó una pregunta distinta de «¿podemos cultivar un folículo?». En su estudio publicado en Fertility and Sterility, intentó reunir folículos humanos con células del tejido que normalmente los rodea y observar cómo se organizaban.

Cómo se construyó ese pequeño entorno

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Los investigadores partieron de tejido de la zona externa del ovario que había sido congelado y descongelado. De él aislaron folículos tempranos y células del estroma, un tejido que contribuye a la estructura del ovario.

Después utilizaron una placa con diminutos huecos moldeados en agarosa, un gel habitual en el laboratorio. En cada hueco depositaron células del estroma, colocaron cinco folículos y añadieron más células del estroma. La cavidad mantenía juntos los componentes mientras estos se agrupaban.

Así se formaron los ovarioides. El nombre puede sugerir un ovario en miniatura, pero se trata de un modelo parcial: contiene folículos y algunas células de su entorno, sin reproducir toda la complejidad ni las funciones de un ovario humano. A partir de 345 folículos recuperados, el equipo generó 69 ovarioides en tres tandas experimentales.

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Qué encontraron durante los cuatro días

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En las muestras examinadas durante los tres primeros días se observaron algunos folículos con una forma conservada. Era posible reconocer el ovocito y las células que lo rodeaban. Eso mostraba que ciertos folículos mantenían su aspecto durante aquel breve periodo; no demostraba todavía que pudieran crecer o cumplir sus funciones en el modelo.

En las muestras examinadas el cuarto día, los folículos identificados mostraban signos de atresia, el proceso de degeneración de un folículo. También se encontraron muchos menos folículos de los que se habían introducido inicialmente. El equipo planteó varias explicaciones posibles, entre ellas la pérdida de folículos durante los cambios del medio de cultivo o el efecto de la compactación de las células a su alrededor. Con estos datos no se puede establecer cuándo se perdieron o deterioraron ni cuál fue la causa principal.

Había un resultado que exigía especial cuidado al interpretarlo. La proporción de células vivas en los ovarioides seguía siendo elevada al cuarto día. Pero esa medición se refería al conjunto de células de la estructura. No indicaba que los folículos, en particular, estuvieran sanos.

Esta es la diferencia que deja ver el experimento: los componentes pudieron agruparse en un modelo reconocible, pero el estudio no demostró que ese modelo conservara los folículos durante los cuatro días.

Infografía de un ovarioide humano en un micropozo de agarosa, con el folículo ovárico temprano, el ovocito y las células del estroma señalados y acompañados de breves explicaciones.

Una pregunta mejor definida para el próximo experimento

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El trabajo ofrece un punto de partida para estudiar la organización de células ováricas humanas junto a folículos tempranos. También señala qué hace falta comprobar a continuación: cómo evitar la pérdida de folículos, cómo conservarlos durante más tiempo y si el modelo puede reproducir alguna función del tejido ovárico, además de parte de su estructura.

Tania Carrión y Marcos Meseguer sitúan ese alcance en un editorial sobre el estudio. Como ha explicado Francisco Carrera en su publicación de LinkedIn, el interés está en intentar reconstruir parte del lugar donde vive el folículo para comprenderlo mejor.

Por ahora, los ovarioides de este estudio son una herramienta experimental. No se obtuvieron óvulos maduros para una fecundación in vitro ni se demostró que las estructuras funcionaran como ovarios. Tampoco hay que confundir este trabajo con la maduración in vitro de ovocitos, que aborda otra etapa mediante procedimientos diferentes. Quien necesite información para tomar decisiones ante una enfermedad o un tratamiento médico encontrará un contexto más útil en las opciones actuales de preservación de la fertilidad.

Al comenzar, la pregunta era si los folículos y sus células vecinas podían volver a encontrarse fuera del ovario. En cuatro días, el equipo comprobó que podían formar una estructura. Lo que esa estructura necesita para cuidar de los folículos sigue siendo una pregunta abierta.

Información clave

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Un equipo formó ovarioides reuniendo folículos humanos y células del tejido ovárico. En las muestras de los primeros días se observaron algunos folículos de aspecto conservado; los identificados en las muestras del cuarto día mostraban degeneración. La elevada viabilidad celular del conjunto no demuestra que los folículos se mantuvieran sanos. Se trata de un modelo de investigación, no de un tratamiento de fertilidad.

 

Preguntas frecuentes

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¿Qué es un ovarioide humano?

Es una estructura creada en el laboratorio que reúne algunos componentes del tejido ovárico. En este estudio contenía folículos tempranos y células del estroma ovárico.

¿Los folículos sobrevivieron tres días y murieron el cuarto?

El estudio no permite afirmarlo así. Se examinaron muestras en distintos días: en las primeras se observaron algunos folículos de aspecto conservado y, en las del cuarto día, los identificados mostraban degeneración. No se determinó el momento exacto en que se deterioró cada folículo.

¿Por qué había células vivas si los folículos estaban degenerados?

Porque la viabilidad celular se evaluó en el ovarioide en conjunto. No debe interpretarse como una medida de la salud de sus folículos.

¿Pueden utilizarse estos ovarioides para obtener óvulos para una FIV?

Este estudio no lo consiguió. No comunicó la obtención de óvulos maduros ni demostró que los ovarioides pudieran mantener el desarrollo de los folículos.

 

Sobre este contenido divulgativo

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Este artículo describe una investigación experimental y no sustituye una valoración individual sobre fertilidad o preservación reproductiva.

Autor

Francisco Carrera Sorensen

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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