Oligozoospermia: qué significa tener pocos espermatozoides y cómo puede afectar a la fertilidad
Un seminograma reúne cifras, porcentajes y términos médicos que no siempre resultan fáciles de interpretar. Entre ellos puede aparecer una palabra desconocida: oligozoospermia.
A veces llega acompañada de una concentración espermática ligeramente inferior al intervalo de referencia. En otras ocasiones, la cifra está mucho más alejada de lo esperado. Sea cual sea el resultado, es natural que surja una pregunta: ¿qué significa esto para mis posibilidades de tener un hijo?
La oligozoospermia describe una concentración de espermatozoides inferior a los valores de referencia, una alteración que puede influir en las posibilidades de conseguir un embarazo, aunque no equivale necesariamente a infertilidad.
Comprender su significado implica conocer cómo se producen los espermatozoides, qué información aporta realmente el seminograma y por qué una misma alteración puede tener consecuencias diferentes según su origen y las circunstancias reproductivas.
Idea clave:
La oligozoospermia significa que la concentración de espermatozoides en el semen es inferior a los valores de referencia. La OMS sitúa el límite inferior de referencia en aproximadamente 16 millones por mililitro, aunque esta cifra no establece una frontera entre fertilidad e infertilidad.
Un resultado bajo no impide necesariamente conseguir un embarazo espontáneo. Para comprender su significado, es necesario valorar también el número total de espermatozoides, su movilidad y morfología, y el contexto reproductivo.
Como los parámetros seminales pueden variar entre muestras, suele recomendarse repetir el seminograma y estudiar las posibles causas cuando se confirma la alteración.
Qué es la oligozoospermia y qué significa en un seminograma
Desde la pubertad, los testículos producen espermatozoides de forma continuada mediante un proceso llamado espermatogénesis. Estas células se forman en el interior de unos pequeños conductos, los túbulos seminíferos, donde atraviesan sucesivas etapas de multiplicación, división y transformación.
Una vez formados, pasan al epidídimo, una estructura situada detrás de cada testículo en la que completan parte de su maduración y adquieren progresivamente la capacidad de moverse. Durante la eyaculación se mezclan con los líquidos producidos por las vesículas seminales y la próstata, que constituyen la mayor parte del semen.
El seminograma permite estudiar distintas características de esa muestra, entre ellas su volumen, la cantidad de espermatozoides y sus propiedades de movilidad y morfología.
La concentración espermática expresa cuántos espermatozoides hay en cada mililitro de semen. Cuando este valor se encuentra por debajo del límite inferior de referencia, hablamos de oligozoospermia.
Se diferencia de la azoospermia, que describe la ausencia de espermatozoides en el eyaculado tras una evaluación adecuada de la muestra, y de la hipospermia, que hace referencia a un volumen seminal reducido. Estas denominaciones están recogidas en el Glosario internacional de infertilidad y atención reproductiva de 2025, publicado en 2026, que busca unificar la terminología utilizada en medicina reproductiva.
Cuántos espermatozoides se consideran normales
La sexta edición del manual de laboratorio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicada en 2021, establece en aproximadamente 16 millones de espermatozoides por mililitro el límite inferior de referencia para la concentración espermática.
Este valor procede de estudios realizados en hombres cuyas parejas consiguieron un embarazo espontáneo en un plazo máximo de doce meses. Corresponde al percentil 5 de aquella población, es decir, aproximadamente un 5 % de esos hombres presentaba concentraciones inferiores.
Por eso, los valores de la OMS deben entenderse como referencias estadísticas. Son útiles para detectar posibles alteraciones, pero no establecen una separación exacta entre fertilidad e infertilidad.
Además de la concentración, el seminograma informa sobre el número total de espermatozoides por eyaculado, cuyo límite inferior de referencia se sitúa aproximadamente en 39 millones.
Ambos parámetros están relacionados, aunque no son equivalentes.
Imaginemos una muestra con 12 millones de espermatozoides por mililitro y un volumen de 4 mililitros. Su concentración está por debajo del intervalo de referencia, pero contiene 48 millones de espermatozoides en total.
Otra muestra puede presentar una concentración de 20 millones por mililitro y un volumen de 1,5 mililitros. En este caso, el número total sería de 30 millones.
La comparación muestra cómo el volumen seminal modifica el número de espermatozoides presentes en el eyaculado. Por eso, ambos datos aportan información complementaria.
Oligozoospermia leve, moderada y severa
En algunos informes se utilizan expresiones como oligozoospermia leve, moderada o severa para describir cuánto se ha reducido la concentración espermática.
Sin embargo, no existe una clasificación universalmente aceptada que establezca los mismos intervalos para cada categoría.
Las guías clínicas sí utilizan determinados umbrales para orientar el estudio de las alteraciones más importantes. Por ejemplo, cuando la concentración es persistentemente inferior a 5 millones de espermatozoides por mililitro, puede estar justificada una evaluación genética más específica, especialmente si existen hallazgos compatibles con una producción testicular alterada.
La magnitud de la reducción ayuda a establecer la profundidad del estudio y puede influir en las opciones reproductivas que convenga considerar.
Cómo puede afectar la oligozoospermia a las posibilidades de embarazo
Para que se produzca un embarazo espontáneo, los espermatozoides deben completar un recorrido biológico exigente.
Después de la eyaculación, algunos atraviesan el cuello del útero y avanzan hacia las trompas de Falopio, donde puede producirse el encuentro con el ovocito después de la ovulación.
Durante ese trayecto, muchos espermatozoides quedan atrás. Solo una pequeña proporción consigue aproximarse al lugar donde puede producirse la fecundación.
La cantidad disponible influye en este proceso, pero también intervienen otras características. Los espermatozoides necesitan una movilidad adecuada y deben experimentar cambios funcionales que les permitan reconocer e interactuar con el ovocito.
Por eso, una concentración reducida puede dificultar la concepción, especialmente cuando se acompaña de alteraciones en la movilidad o en otros parámetros seminales.
También influyen las circunstancias reproductivas de la pareja. La edad de la mujer, la regularidad de la ovulación, el estado de las trompas de Falopio y el tiempo transcurrido desde que comenzó la búsqueda de embarazo pueden modificar las posibilidades de concepción.
Una oligozoospermia ligera en una pareja joven que acaba de iniciar la búsqueda puede requerir un planteamiento diferente del de una pareja que lleva varios años intentándolo o presenta otras dificultades reproductivas.
Existe, además, una distinción que merece aclararse: la concentración espermática no mide la función sexual masculina. Un hombre con oligozoospermia puede tener deseo sexual, erecciones y eyaculaciones normales. La producción de espermatozoides y la respuesta sexual forman parte de la salud reproductiva, pero responden a procesos fisiológicos diferentes.
Por qué puede disminuir la concentración de espermatozoides
La espermatogénesis depende de la coordinación entre el cerebro, las hormonas y el tejido testicular.
El hipotálamo y la hipófisis regulan la liberación de hormonas que actúan sobre los testículos. Entre ellas destacan la hormona foliculoestimulante (FSH), implicada en el control de la producción espermática, y la hormona luteinizante (LH), que estimula la producción de testosterona.
Este sistema proporciona las condiciones necesarias para que las células precursoras se desarrollen hasta convertirse en espermatozoides.
Las alteraciones pueden aparecer en distintos niveles de ese proceso. En determinados hombres también pueden intervenir problemas relacionados con el transporte de los espermatozoides a través de las vías seminales.
Alteraciones testiculares, hormonales y genéticas
Algunas oligozoospermias tienen su origen en condiciones que afectan directamente al funcionamiento de los testículos.
Los antecedentes de testículos no descendidos durante la infancia, determinadas infecciones, lesiones testiculares o tratamientos como la quimioterapia pueden modificar la capacidad de producir espermatozoides.
En otras situaciones, el origen se encuentra en la regulación hormonal. Cuando las señales procedentes de la hipófisis son insuficientes o el sistema hormonal presenta alteraciones, la espermatogénesis puede verse afectada.
También existen causas genéticas. Algunas anomalías cromosómicas y determinadas pérdidas de material genético en el cromosoma Y pueden reducir de forma importante la producción espermática.
Estas alteraciones adquieren especial relevancia cuando la concentración es muy baja, aunque su estudio debe responder a criterios clínicos específicos. En Fertinotas desarrollamos esta cuestión en el artículo sobre genética e infertilidad masculina
Varicocele y otros problemas del aparato reproductor
El varicocele testicular consiste en una dilatación anómala de las venas que rodean el testículo. Es relativamente frecuente y puede encontrarse tanto en hombres con fertilidad conservada como en aquellos que presentan dificultades reproductivas.
En determinados casos se relaciona con alteraciones de la temperatura testicular, la circulación y otros mecanismos celulares implicados en la espermatogénesis.
La exploración permite identificar el denominado varicocele clínico, mientras que otras dilataciones venosas solo pueden detectarse mediante pruebas de imagen.
Esta diferencia resulta relevante porque el posible beneficio del tratamiento se ha estudiado principalmente en hombres con infertilidad, varicocele clínico y parámetros seminales alterados.
Hábitos, medicamentos y factores temporales
Determinadas circunstancias de salud y exposiciones ambientales pueden influir sobre la producción espermática.
El tabaquismo, el consumo elevado de alcohol, la obesidad y algunas exposiciones ocupacionales se han asociado con alteraciones seminales, aunque su efecto varía entre personas y no siempre puede establecerse una relación causal individual.
Algunos tratamientos médicos también pueden modificar la espermatogénesis.
Un ejemplo especialmente importante es la administración de testosterona desde el exterior, incluidos determinados tratamientos hormonales y el uso de anabolizantes.
Aunque puede elevar la concentración de testosterona en sangre, también reduce las señales hormonales necesarias para producir espermatozoides. Como consecuencia, la espermatogénesis puede disminuir considerablemente e incluso llegar a suprimirse.
Las enfermedades acompañadas de fiebre elevada también pueden afectar temporalmente a los parámetros seminales, algo que conviene tener presente cuando el seminograma se realiza después de un episodio febril reciente.
Por qué un seminograma alterado puede necesitar repetirse
La producción de espermatozoides es continua, pero el resultado de cada eyaculación no es idéntico.
La concentración espermática presenta variaciones naturales, a las que se añaden las relacionadas con las condiciones de obtención y procesamiento de la muestra.
La duración de la abstinencia sexual, la recogida incompleta del eyaculado o el tiempo transcurrido hasta su análisis pueden modificar algunos resultados.
Para favorecer la comparabilidad, el manual de la OMS establece unas condiciones estandarizadas que incluyen, habitualmente, entre dos y siete días de abstinencia eyaculatoria, la recogida completa de la muestra y su entrega siguiendo las indicaciones del laboratorio.
También importa el tiempo que necesita el organismo para producir nuevos espermatozoides.
La espermatogénesis dura aproximadamente dos meses y medio, a los que se añade un periodo posterior de tránsito y maduración en el epidídimo. Por ello, determinadas enfermedades, exposiciones o tratamientos pueden tardar semanas en reflejarse plenamente en el semen.
Este ritmo biológico explica por qué suele ser conveniente repetir el seminograma cuando aparece una alteración.
La guía de la OMS sobre infertilidad de 2025 propone realizar una segunda prueba después de un mínimo de once semanas cuando existen parámetros fuera de referencia. Se trata de una recomendación condicional basada en evidencia de certeza muy baja.
Por su parte, la guía NICE de marzo de 2026 aconseja repetir el análisis idealmente unos tres meses después, aunque contempla adelantarlo lo antes posible ante una reducción muy marcada del recuento o una azoospermia.
La elección del intervalo depende del resultado inicial y de la situación clínica. La nueva muestra permitirá comprobar si la alteración persiste y conocer mejor su magnitud antes de establecer los siguientes pasos.
Qué pruebas pueden ayudar a encontrar la causa
Cuando se confirma una oligozoospermia, la evaluación busca identificar posibles alteraciones testiculares, hormonales, genéticas o de las vías seminales.
La historia clínica constituye el punto de partida. Los antecedentes médicos, las intervenciones quirúrgicas, los tratamientos recibidos y la historia reproductiva pueden orientar hacia causas que no resultan visibles en el seminograma.
La exploración física permite valorar el tamaño y la consistencia de los testículos, examinar determinadas estructuras del aparato reproductor e identificar posibles signos de varicocele.
A partir de estos hallazgos, el especialista puede decidir qué pruebas adicionales aportarán información útil. El estudio de fertilidad masculina permite comprender cómo se organiza esta valoración.
Valoración hormonal
Los análisis hormonales permiten estudiar la regulación de la función testicular.
La FSH ofrece información indirecta sobre la espermatogénesis. Cuando está elevada, especialmente si se acompaña de un volumen testicular reducido, puede orientar hacia una alteración de la producción de espermatozoides.
La LH y la testosterona ayudan a valorar otros aspectos de la función hormonal. En determinadas situaciones también puede ser necesario estudiar la prolactina u otras hormonas.
Las guías europeas de urología sobre infertilidad masculina recomiendan incluir FSH, LH y testosterona en la evaluación hormonal de hombres con oligozoospermia. La guía NICE de 2026 aconseja considerar las gonadotropinas y la testosterona cuando se han obtenido dos seminogramas anormales.
En nuestro artículo sobre analítica hormonal masculina explicamos cómo se relacionan estas hormonas y qué pueden aportar sus resultados.
Ecografía testicular y estudios genéticos
La ecografía permite estudiar la estructura de los testículos y determinadas alteraciones anatómicas. Su indicación depende de los hallazgos de la exploración y de la sospecha clínica.
Cuando la concentración espermática es muy reducida, puede ser necesario investigar posibles causas genéticas.
El cariotipo permite analizar el número y la estructura de los cromosomas. Según las recomendaciones AUA/ASRM actualizadas en 2024, esta prueba está indicada en determinados hombres con infertilidad primaria, azoospermia o concentraciones inferiores a 5 millones de espermatozoides por mililitro cuando se acompañan de datos compatibles con una producción testicular alterada. NICE 2026 también propone considerar el cariotipo ante concentraciones persistentemente inferiores a ese umbral.
Otra prueba es el estudio de microdeleciones del cromosoma Y, que busca pérdidas de material genético en regiones relacionadas con la espermatogénesis.
Su indicación principal se encuentra en hombres con azoospermia de origen testicular o concentraciones iguales o inferiores a 1 millón de espermatozoides por mililitro, especialmente cuando existen otros datos de alteración de la producción testicular. Las guías europeas también contemplan su valoración en determinadas concentraciones inferiores a 5 millones/ml.
Identificar una causa genética puede ayudar a comprender el origen del problema, orientar las opciones reproductivas y valorar posibles implicaciones para la descendencia.
En algunos hombres, incluso después de completar la evaluación indicada, no llega a encontrarse una causa concreta. En esos casos puede utilizarse el término oligozoospermia idiopática.
¿Se puede mejorar la oligozoospermia?
La posibilidad de mejorar la concentración espermática depende fundamentalmente de su origen.
Cuando existe una alteración hormonal tratable, abordar la causa puede favorecer la recuperación de la espermatogénesis en determinados hombres.
Si se identifica una exposición farmacológica perjudicial, el especialista puede valorar alternativas o modificaciones seguras del tratamiento, evitando suspender medicamentos prescritos sin supervisión médica.
En algunos hombres con infertilidad y varicocele clínico, el tratamiento puede mejorar la concentración y otros parámetros seminales.
La OMS contempla esta posibilidad en su guía de 2025, especialmente en hombres con infertilidad, varicocele clínico y parámetros seminales alterados que no están siguiendo un tratamiento de reproducción asistida. La recomendación es condicional y se basa en evidencia de certeza baja.
También forman parte del cuidado reproductivo las medidas dirigidas a mejorar la salud general: evitar el tabaco y los anabolizantes, reducir el consumo elevado de alcohol, mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física.
Sin embargo, mejorar un parámetro seminal y conseguir mejores resultados reproductivos no son exactamente lo mismo. Una intervención puede producir cambios favorables en el seminograma sin que esos cambios se traduzcan proporcionalmente en una mayor probabilidad de embarazo.
Esta distinción resulta especialmente relevante al valorar los suplementos comercializados para mejorar la fertilidad masculina.
Los antioxidantes y otras sustancias se han estudiado por su posible influencia sobre la función espermática, pero la evidencia sigue siendo heterogénea. La OMS de 2025 no formula una recomendación a favor ni en contra de su utilización debido a la incertidumbre sobre sus beneficios clínicos.
Por ello, estos productos no deberían sustituir una evaluación especializada ni presentarse como tratamientos de eficacia reproductiva demostrada.
Opciones para conseguir un embarazo con oligozoospermia
Las posibilidades reproductivas dependen tanto de la alteración seminal como de las circunstancias de la persona o pareja.
Cuando la concentración está ligeramente reducida y los demás factores reproductivos son favorables, puede plantearse continuar la búsqueda espontánea durante un periodo adecuado.
Si existen dificultades persistentes para conseguir el embarazo, una concentración muy baja u otros problemas reproductivos, puede tener sentido valorar técnicas de reproducción asistida.
Inseminación artificial
La inseminación artificial consiste en preparar una muestra de semen en el laboratorio para recuperar una fracción de espermatozoides móviles e introducirla en el útero alrededor del momento de la ovulación.
De esta manera se facilita que los espermatozoides alcancen el aparato reproductor femenino, aunque la fecundación continúa produciéndose dentro del organismo.
Para valorar esta técnica, resulta especialmente útil conocer cuántos espermatozoides móviles se recuperan después de la preparación seminal.
Por ello, una concentración inicial reducida puede ser compatible con una inseminación, mientras que un número muy bajo de espermatozoides móviles recuperados suele asociarse con menores probabilidades de éxito.
Las guías AUA/ASRM señalan que un recuento total de espermatozoides móviles persistentemente bajo puede condicionar los resultados de esta técnica y hacer conveniente valorar alternativas.
Fecundación in vitro e ICSI
Cuando las características seminales u otros factores reproductivos aconsejan recurrir a técnicas de laboratorio, pueden considerarse la fecundación in vitro (FIV) convencional o la microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).
En la FIV convencional, los ovocitos obtenidos después de la estimulación ovárica se ponen en contacto con los espermatozoides para que se produzca la fecundación.
En la ICSI, el embriólogo selecciona un espermatozoide y lo introduce directamente en el interior de un ovocito maduro mediante una micropipeta.
Esta segunda técnica puede resultar especialmente útil cuando existe un factor masculino importante que dificulta la fecundación convencional.
La microinyección permite superar determinadas barreras relacionadas con la entrada del espermatozoide en el ovocito, aunque no corrige las posibles alteraciones genéticas o funcionales presentes en los gametos.
La ASRM recordó en su actualización de 2026 que utilizar ICSI de forma sistemática cuando no existe factor masculino ni antecedentes de fallo de fecundación no ha demostrado mejorar las tasas de nacimiento.
La elección de la técnica debe responder, por tanto, a las características reproductivas y a los antecedentes clínicos, con el objetivo de favorecer las posibilidades de obtener un nacimiento saludable.
Qué conviene hacer después de recibir este resultado
Recibir un seminograma con oligozoospermia puede abrir una etapa de preguntas, pero también permite comenzar una evaluación más precisa de la salud reproductiva.
Revisar cómo se obtuvo la muestra, comprobar los demás parámetros seminales —incluida la morfología espermática— y conocer los antecedentes médicos ayuda a decidir qué información falta y cuáles pueden ser los siguientes pasos.
En ocasiones será suficiente con repetir el análisis y realizar un seguimiento. En otras, convendrá investigar posibles causas o valorar las opciones reproductivas disponibles.
El seminograma ofrece una primera aproximación a la producción y las características de los espermatozoides. Su utilidad crece cuando esa información se relaciona con la historia clínica y las circunstancias reproductivas.
Qué conviene hacer después de recibir este resultado
¿La oligozoospermia puede aparecer aunque ya haya tenido hijos?
Sí. Los parámetros seminales pueden cambiar con el tiempo, por lo que haber sido padre anteriormente no excluye una alteración actual. Si aparece una nueva dificultad reproductiva, conviene valorar la situación presente sin asumir que los resultados serán iguales a los de años anteriores.
¿La masturbación frecuente puede causar oligozoospermia?
La frecuencia de eyaculación puede modificar temporalmente la concentración y el número de espermatozoides de una muestra, pero no suele explicar por sí sola una oligozoospermia persistente. Para comparar seminogramas es recomendable respetar las condiciones de abstinencia indicadas por el laboratorio.
¿Un test de fertilidad masculina en casa sirve para detectar la oligozoospermia?
Algunos test domésticos pueden estimar determinados parámetros seminales, pero su información es limitada. No sustituyen un seminograma completo realizado en un laboratorio especializado, especialmente cuando se necesita evaluar conjuntamente la concentración, la movilidad y otras características del semen.
¿Se puede congelar semen si tengo pocos espermatozoides?
En muchos casos sí. La posibilidad de criopreservar una muestra depende de la cantidad y las características de los espermatozoides disponibles. En determinadas situaciones puede ser conveniente recoger varias muestras. Esta opción merece una valoración especialmente temprana si está previsto iniciar un tratamiento médico que pueda afectar a la fertilidad.
¿Por qué pueden ser diferentes los resultados de dos laboratorios?
Además de la variabilidad natural de las muestras, pueden influir las técnicas de análisis, la estandarización del procedimiento y las condiciones de procesamiento. Comparar estudios realizados en laboratorios especializados que siguen protocolos reconocidos ayuda a interpretar mejor la evolución.
¿Qué significa oligoastenozoospermia en un informe?
Significa que se han identificado dos alteraciones: una concentración reducida de espermatozoides y una movilidad inferior al intervalo de referencia. Si también aparece la palabra teratozoospermia, el informe está señalando una alteración adicional de la morfología espermática.
¿Qué especialista puede estudiar la oligozoospermia?
La evaluación suele corresponder a un especialista en andrología o urología reproductiva, frecuentemente en coordinación con un equipo de medicina reproductiva. Este profesional puede relacionar el seminograma con la exploración física, los antecedentes y las pruebas complementarias que estén indicadas.
Sobre este contenido divulgativo
Fertinotas ofrece información científica y médica con finalidad divulgativa, para ayudar a comprender situaciones relacionadas con la fertilidad, la reproducción asistida y la salud reproductiva mediante explicaciones claras y basadas en la evidencia disponible.
Este contenido no sustituye ni pretende sustituir la valoración, el diagnóstico, el tratamiento o el seguimiento individual por parte de profesionales sanitarios.
Ante resultados seminales alterados, dificultades reproductivas o decisiones sobre pruebas y tratamientos, conviene consultar con el especialista en andrología, urología reproductiva o el equipo sanitario correspondiente.
Autor
Francisco Carrera Sorensen
Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).


