Vacunas en el embarazo en España: cuáles se recomiendan y cuándo

Mujer embarazada durante una consulta prenatal sobre vacunación en el embarazo.<br />
Title: Vacunas durante el embarazo en España
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Durante el embarazo se extreman muchas precauciones. Se revisan los medicamentos, se vigilan determinados alimentos y cualquier exposición nueva puede despertar dudas.

En ese contexto, recibir una vacuna puede parecer contradictorio: si se intenta evitar todo lo que no sea necesario, ¿por qué introducir precisamente ahora una sustancia destinada a activar el sistema inmunitario?

La respuesta está en el equilibrio entre riesgos y beneficios. Las vacunas recomendadas durante el embarazo se seleccionan porque ciertas infecciones pueden tener una repercusión mayor en la gestante o porque la vacunación materna permite proteger al bebé durante una etapa en la que todavía es demasiado pequeño para recibir sus propias vacunas.

En España, el calendario común de vacunación de 2026 recomienda una dosis de la vacuna dTpa frente a la tosferina en cada embarazo. También contempla la vacunación estacional frente a la gripe y la COVID-19. Cada una tiene su momento, su finalidad y sus propios matices.

Otras vacunas pueden valorarse cuando existe una enfermedad de base, un riesgo profesional, una exposición concreta o un viaje. Las vacunas vivas atenuadas, como la triple vírica o la de la varicela, se reservan normalmente para antes del embarazo o después del parto.

Comprender estas diferencias ayuda a tomar decisiones con más serenidad. No todas las vacunas se utilizan por el mismo motivo, ni todas pretenden proteger exactamente de la misma manera.

Idea clave:

La fase lútea comienza después de la ovulación y está marcada por la producción de progesterona, que transforma el endometrio para hacerlo compatible con un posible embarazo.

Su duración, los síntomas o una medición aislada de progesterona pueden aportar información, pero no permiten diagnosticar por sí solos un problema de fertilidad.

Infografía con las principales vacunas recomendadas durante el embarazo en España y el momento orientativo de administración.

Qué vacunas se recomiendan durante el embarazo en España

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Las recomendaciones generales vigentes en España durante 2026 incluyen tres vacunaciones principales.

•  Tosferina mediante la vacuna dTpa: una dosis en cada embarazo desde la semana 27, preferentemente durante las semanas 27 o 28.

•  Gripe: una dosis durante la campaña estacional, en cualquier trimestre de la gestación.

•  COVID-19: una dosis según la estrategia estacional vigente. Para la temporada 2026–2027 puede administrarse en cualquier trimestre, aunque se considera preferible el segundo.

Este calendario no sustituye la valoración individual. Los antecedentes de vacunación, una infección reciente, las enfermedades previas, la fecha probable de parto o determinadas situaciones epidemiológicas pueden modificar el momento más adecuado.

La vacunación forma parte del conjunto de medidas preventivas que se organizan durante el control d el embarazo, junto con las analíticas, las ecografías y los cribados de cada etapa.

También conviene comprobar la fecha de las recomendaciones consultadas. La pauta frente a la tosferina se mantiene bastante estable, mientras que las estrategias de gripe y COVID-19 se revisan cada temporada.

Por qué una vacuna administrada a la madre puede proteger al bebé

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La vacunación durante el embarazo puede cumplir dos objetivos. El primero es proteger a la mujer frente a infecciones que podrían afectarla con mayor intensidad durante la gestación. El segundo es proporcionar al bebé una protección temporal antes del nacimiento.

Cuando la madre recibe una vacuna, su sistema inmunitario reconoce determinados componentes y fabrica anticuerpos. Una parte de esos anticuerpos, especialmente los de tipo IgG, puede atravesar la placenta. Este transporte aumenta conforme avanza la gestación y permite que el recién nacido llegue al mundo con una primera defensa frente a algunas infecciones.

No se está vacunando directamente al feto. La vacuna estimula la respuesta inmunitaria materna y son los anticuerpos producidos por la madre los que pueden llegar al bebé.

Esta protección se denomina inmunidad pasiva porque el recién nacido recibe anticuerpos ya formados. No es permanente ni sustituye su calendario infantil, pero puede resultar especialmente valiosa durante los primeros meses, cuando algunas infecciones son más graves y el bebé aún no ha podido completar sus propias vacunas.

La tosferina es el ejemplo mejor establecido, aunque la transferencia de anticuerpos también interviene en la protección neonatal relacionada con la gripe, la COVID-19 y determinadas estrategias frente al virus respiratorio sincitial. Una revisión sistemática sobre seguridad y eficacia de las vacunas durante el embarazo respalda la vacunación materna como una estrategia capaz de proteger a la mujer y, en determinadas infecciones, también al recién nacido.

Vacuna frente a la tosferina: una dosis en cada embarazo

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La tosferina es una infección respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. En personas adultas puede manifestarse como una tos persistente, pero en un recién nacido puede provocar episodios de apnea, dificultades para alimentarse, neumonía y otras complicaciones graves.

La primera vacunación infantil frente a la tosferina se administra a partir de los dos meses. Queda, por tanto, un periodo inicial en el que el bebé todavía no puede contar con la protección de su propia pauta. La vacunación durante el embarazo intenta cubrir precisamente ese intervalo.

En España se utiliza la vacuna dTpa, que protege frente a difteria, tétanos y tosferina. El calendario común de vacunación de 2026 recomienda una dosis en cada embarazo desde la semana 27, preferentemente durante las semanas 27 o 28.

Recibirla en cada gestación no significa que las dosis anteriores hayan dejado de servir. El objetivo es que la concentración de anticuerpos sea suficientemente elevada en el momento adecuado para favorecer su transferencia al bebé que está por nacer. Cada nuevo embarazo requiere crear esa oportunidad de protección.

La evidencia acumulada respalda tanto su efectividad como su seguridad. Una revisión sistemática y metaanálisis sobre la vacunación frente a la tosferina durante el embarazo, publicada en 2025, estimó una efectividad del 85 % frente a la tosferina en bebés menores de tres meses, con un intervalo de confianza del 78 al 89 %. Los estudios incluidos tampoco encontraron una asociación significativa entre la vacunación materna y acontecimientos adversos graves en la madre o el bebé.

La dTpa no contiene bacterias vivas. Los efectos secundarios más frecuentes suelen limitarse a dolor, sensibilidad o inflamación en el brazo y, ocasionalmente, cansancio, malestar o febrícula.

Infografía que explica cómo los anticuerpos maternos pueden atravesar la placenta y proporcionar protección temporal al bebé.

Vacuna de la gripe: protección en cualquier trimestre

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La gripe no siempre es una infección leve durante el embarazo. Los cambios que se producen en los sistemas inmunitario, respiratorio y cardiovascular pueden aumentar la probabilidad de complicaciones, sobre todo cuando existen enfermedades previas o la infección presenta una evolución intensa.

Por esta razón, las recomendaciones españolas de vacunación frente a la gripe para la temporada 2026–2027 incluyen a todas las gestantes, con independencia del trimestre. Si la campaña coincide con las primeras semanas del embarazo, no es necesario esperar al segundo trimestre únicamente por estar embarazada.

La vacuna utilizada durante la gestación es una vacuna antigripal no viva. La vacuna intranasal, que contiene virus atenuados, no es la opción indicada durante el embarazo.

La finalidad principal es reducir el riesgo de gripe y de sus posibles complicaciones en la madre. Los anticuerpos maternos pueden llegar además al bebé y ofrecer cierta protección durante sus primeros meses. La posición de la Organización Mundial de la Salud sobre vacunación antigripal y los estudios de vigilancia acumulados no han identificado un aumento de desenlaces adversos del embarazo atribuible a las vacunas antigripales inactivadas, incluso cuando se administran durante el primer trimestre.

La vacuna debe corresponder a la temporada en curso porque su composición se actualiza de acuerdo con los virus que previsiblemente circularán. Haber recibido la vacuna en una campaña anterior no sustituye la dosis de la nueva temporada.

Las recomendaciones españolas contemplan también la vacunación durante el puerperio, hasta los seis meses después del parto, cuando no se recibió durante la gestación. Aun así, si la campaña coincide con el embarazo, se considera preferible administrarla antes del nacimiento para proteger a la madre durante ese periodo y favorecer la transferencia de anticuerpos al bebé.

Vacunación frente a COVID-19: una recomendación que debe leerse con fecha

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Las recomendaciones frente a la COVID-19 han cambiado a medida que lo hacían la epidemiología, la inmunidad de la población y la composición de las vacunas. Por eso resulta especialmente importante comprobar la temporada a la que pertenece cada documento.

La estrategia española de vacunación frente a COVID-19 para 2026–2027 mantiene la recomendación de vacunar a todas las embarazadas. La administración puede realizarse en cualquier trimestre, aunque el documento establece una preferencia por el segundo. La recomendación adquiere especial importancia cuando existen enfermedades o circunstancias clínicas que aumentan el riesgo de una evolución grave.

En las embarazadas se utilizan vacunas de ARN mensajero. Estas vacunas no contienen coronavirus vivos ni pueden causar la enfermedad. Proporcionan al organismo una instrucción temporal para reconocer una proteína del virus y desarrollar una respuesta inmunitaria frente a ella.

Una revisión sistemática viva sobre seguridad y efectividad de las vacunas frente a COVID-19 durante el embarazo, publicada en Drug Safety en 2024, reunió un amplio cuerpo de evidencia sin identificar un aumento del riesgo de aborto, malformaciones congénitas, parto prematuro u otros desenlaces obstétricos adversos atribuible a la vacunación. Los resultados respaldan además su capacidad para reducir la enfermedad grave materna.

Los anticuerpos generados pueden atravesar la placenta. Esto no garantiza que el bebé no vaya a infectarse, pero puede aportar protección pasiva durante sus primeros meses, cuando aún no puede recibir una vacunación propia frente a la COVID-19.

La pauta concreta debe decidirse teniendo en cuenta las dosis anteriores y las infecciones recientes. La recomendación española establece, con carácter general, un intervalo mínimo de tres meses desde la última dosis o desde una infección documentada, salvo que la ficha técnica o las circunstancias clínicas aconsejen otra pauta.

Vacunación materna frente al virus respiratorio sincitial

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El virus respiratorio sincitial, conocido como VRS, es una causa importante de bronquiolitis e infección respiratoria durante los primeros meses de vida. En los últimos años han aparecido nuevas formas de prevención, entre ellas una vacuna autorizada en la Unión Europea para administrarse durante el embarazo.

La Agencia Europea de Medicamentos autoriza la vacuna Abrysvo entre las semanas 24 y 36 de gestación. Su finalidad es que la madre produzca anticuerpos que atraviesen la placenta y ayuden a proteger al lactante frente a la enfermedad respiratoria causada por el VRS desde el nacimiento hasta los seis meses.

Sin embargo, una autorización europea no implica que una vacuna forme parte automáticamente de la estrategia sistemática de todos los países. El calendario común español de 2026 mantiene como medida general la inmunización directa de los lactantes mediante un anticuerpo monoclonal, nirsevimab, administrado antes o durante la temporada de circulación del virus.

La vacuna materna está autorizada y puede formar parte de una valoración clínica, pero no aparece como vacunación sistemática de todas las embarazadas en el calendario común español de 2026. Su utilización debe ajustarse a las recomendaciones oficiales, la disponibilidad y las circunstancias individuales.

Esta diferencia entre autorización y calendario resulta importante. Que un medicamento pueda utilizarse no significa que se recomiende de forma universal, del mismo modo que una estrategia nacional puede cambiar cuando aparecen nuevos datos o se revisa la organización preventiva.

Otras vacunas que pueden valorarse durante el embarazo

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No figurar en el calendario habitual de la gestación no convierte una vacuna en prohibida. Algunas pueden administrarse cuando el riesgo de contraer la infección es suficientemente relevante.

La hepatitis B es un ejemplo. Puede recomendarse cuando la mujer no está inmunizada y existe una exposición laboral, sexual, familiar o de otro tipo que aumente el riesgo. En determinadas situaciones también pueden valorarse vacunas frente a la hepatitis A, la enfermedad meningocócica, la poliomielitis o la rabia.

La decisión depende de varios elementos: el tipo de vacuna, la probabilidad real de exposición, la gravedad de la infección, la etapa del embarazo y la posibilidad de aplazar la inmunización o evitar el riesgo. El documento del Ministerio de Sanidad sobre vacunación en mujeres en edad fértil, embarazadas y durante el puerperio recoge estas situaciones y diferencia las vacunas recomendadas, las que pueden valorarse según el riesgo y las que deben evitarse durante la gestación.

Los viajes internacionales necesitan una valoración especialmente cuidadosa. Algunos destinos requieren vacunas que no se utilizan de manera habitual en España, y no todas tienen las mismas características durante el embarazo. Los centros de vacunación internacional pueden revisar el itinerario, las enfermedades presentes en la zona y las alternativas disponibles. En ocasiones, la recomendación más prudente puede ser modificar o posponer el viaje.

Vacunas que se planifican antes del embarazo o después del parto

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Las vacunas vivas atenuadas contienen microorganismos debilitados capaces de provocar una respuesta inmunitaria sin causar la enfermedad en personas sanas. Debido al riesgo teórico de que puedan afectar al feto, se evitan durante el embarazo.

Entre ellas se encuentran la vacuna triple vírica, que protege frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis, y la vacuna frente a la varicela. Ambas aparecen contraindicadas durante la gestación en el calendario común de vacunación español.

La inmunidad frente a la rubéola puede revisarse durante las analíticas del embarazo, especialmente cuando no existe documentación vacunal fiable. Si la mujer no es inmune, el resultado no significa que haya surgido un problema en el embarazo. Indica que conviene extremar la prevención frente a posibles exposiciones y dejar planificada la vacunación para después del parto.

Con la varicela sucede algo parecido. Cuando no hay antecedentes claros de haber pasado la enfermedad o de haber recibido dos dosis, puede ser necesario revisar la inmunidad. Si la mujer es susceptible, la vacuna se administra habitualmente en el posparto.

Estas vacunas pueden recibirse durante la lactancia. No es necesario interrumpirla por haber recibido la triple vírica o la vacuna frente a la varicela después del nacimiento.

Si una vacuna viva se administró por error antes de saber que existía un embarazo, no debe concluirse automáticamente que se haya producido un daño. Conviene identificar la vacuna, la fecha y la semana de gestación para que el equipo sanitario pueda valorar la situación. El documento español sobre vacunación durante el embarazo y el puerperio aclara que una exposición accidental no equivale por sí sola a una indicación para interrumpir el embarazo.

Seguridad, efectos adversos y administración conjunta

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Las vacunas recomendadas sistemáticamente durante el embarazo cuentan con datos procedentes de estudios clínicos, registros poblacionales y sistemas de farmacovigilancia. La evaluación no termina cuando una vacuna se autoriza: los posibles acontecimientos adversos continúan registrándose y analizándose mientras se utiliza en poblaciones cada vez más amplias.

La mayor parte de las reacciones son leves y transitorias. Puede aparecer dolor o inflamación en el lugar de la inyección, cansancio, cefalea, malestar muscular o febrícula. La intensidad depende de la vacuna y de la respuesta individual.

Una reacción alérgica grave es poco frecuente, pero requiere atención urgente. También conviene consultar ante fiebre elevada o persistente, dificultad respiratoria, hinchazón extensa, síntomas neurológicos o cualquier cambio importante que no parezca corresponder a una reacción habitual.

Varias vacunas pueden administrarse durante la misma consulta cuando coinciden sus indicaciones. Las recomendaciones españolas de vacunación frente a la gripe y vacunación frente a COVID-19 contemplan la coadministración con otras vacunas indicadas, utilizando preferentemente zonas anatómicas diferentes.

La dTpa, la vacuna antigripal y la vacuna frente a la COVID-19 pueden, por tanto, coincidir el mismo día. Si no se administran juntas, no suele ser necesario mantener un intervalo específico entre ellas.

Recibir dos vacunas en una visita no sobrecarga el sistema inmunitario. Este responde a numerosos estímulos de forma cotidiana y puede reconocer simultáneamente los componentes de distintas vacunas. La administración conjunta evita además perder oportunidades cuando las campañas estacionales coinciden con las semanas recomendadas para la dTpa.

Cómo revisar las vacunas antes, durante y después del embarazo

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La revisión ideal comienza antes de buscar el embarazo. Ese momento permite comprobar la pauta de triple vírica y varicela, actualizar las vacunas pendientes y dejar transcurrir el intervalo recomendado antes de la concepción cuando se ha administrado una vacuna viva.

Si el embarazo ya ha comenzado, la cartilla vacunal, los antecedentes médicos y la fecha probable de parto ayudan a organizar las recomendaciones. La dTpa se reserva para las semanas indicadas, mientras que gripe y COVID-19 dependen también de la campaña estacional.

Después del parto puede completarse la vacunación frente a rubéola o varicela cuando falte inmunidad. También es una oportunidad para revisar la protección de las personas que convivirán estrechamente con el bebé, aunque esta medida no sustituye la vacunación materna frente a la tosferina.

Dentro del seguimiento y control del embarazo, las vacunas son una parte de la prevención, no una lista aislada. Su indicación se integra con las analíticas, los cribados y las demás medidas que se adaptan a cada trimestre.

La prueba del estreptococo del grupo B tampoco es una vacuna. Es un cultivo que se realiza al final del embarazo para saber si la bacteria está presente y decidir si se necesita protección antibiótica durante el parto.

Preguntas frecuentes sobre las vacunas durante el embarazo

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¿Por qué debo repetir la vacuna de la tosferina si la recibí en otro embarazo?

Porque el objetivo no consiste únicamente en mantener protegida a la madre, sino en conseguir una concentración elevada de anticuerpos que puedan pasar al bebé de ese embarazo. Por eso el Ministerio de Sanidad recomienda una dosis de dTpa en cada gestación, aunque la anterior se administrara pocos años antes.

¿Puedo vacunarme de la gripe durante el primer trimestre?

Sí. Las recomendaciones españolas para la temporada 2026–2027 incluyen a las gestantes en cualquier trimestre. No es necesario esperar al segundo únicamente por estar embarazada.

¿Puedo recibir la vacuna de la gripe y la de la tosferina el mismo día?

Sí. Pueden administrarse en la misma consulta utilizando zonas de inyección diferentes. La vacuna frente a la COVID-19 también puede coincidir con otras vacunas indicadas.

¿Qué ocurre si una analítica indica que no soy inmune a la rubéola?

La vacuna triple vírica no se administra durante el embarazo. Si no existe inmunidad, se revisa el riesgo de exposición y se deja planificada la vacunación para después del parto. Este resultado no significa por sí mismo que exista un problema en la gestación.

¿Y si me vacunaron antes de saber que estaba embarazada?

Depende de la vacuna recibida. La administración accidental de una vacuna que normalmente se evita durante el embarazo no significa que se haya producido daño fetal. Debe comunicarse el nombre de la vacuna y la fecha para realizar una valoración individual.

¿Puedo vacunarme si estoy resfriada?

Un catarro leve, sin fiebre importante ni afectación general, no suele impedir la vacunación. Si existe fiebre, una infección moderada o grave o un empeoramiento reciente, el profesional puede aconsejar esperar hasta la recuperación.

¿Puedo vacunarme durante la lactancia?

La mayoría de las vacunas pueden administrarse durante la lactancia. También pueden recibirse en el posparto la triple vírica y la vacuna de la varicela cuando faltaba inmunidad. En general, no es necesario interrumpir la lactancia.

¿Qué hago si no encuentro mi cartilla de vacunación?

El equipo sanitario puede revisar los registros disponibles y valorar los antecedentes. En algunos casos será suficiente reconstruir la historia vacunal; en otros puede ser necesario completar una pauta o comprobar la inmunidad frente a una enfermedad concreta.

Una decisión preventiva que también mira hacia el nacimiento

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La vacunación durante el embarazo no sigue una única lógica. La gripe y la COVID-19 buscan reducir el riesgo de enfermedad materna y pueden aportar anticuerpos al bebé.

La dTpa se administra pensando especialmente en proteger al recién nacido frente a la tosferina. Otras vacunas se reservan para situaciones particulares, mientras que la triple vírica y la varicela se planifican fuera de la gestación.

Conocer estas diferencias permite alejarse de dos ideas igualmente imprecisas: que durante el embarazo no debe administrarse ninguna vacuna o que todas las embarazadas necesitan exactamente las mismas inmunizaciones.

El calendario ofrece un marco común. La historia clínica, la etapa del embarazo, las campañas estacionales y las circunstancias personales terminan de dar forma a la decisión.

Sobre este contenido divulgativo

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En Fertinotas queremos ayudar a comprender, con un lenguaje claro y a partir de fuentes médicas y científicas fiables, las recomendaciones sobre vacunación durante el embarazo y las razones que las sustentan.

Este contenido ofrece información general y no sustituye, ni pretende sustituir, la valoración del equipo médico, la matrona o las indicaciones de las autoridades sanitarias. Las vacunas recomendadas y el momento de administrarlas pueden depender de la semana de gestación, los antecedentes de salud, las dosis recibidas previamente y la situación epidemiológica de cada temporada.

Ante cualquier duda, es importante acudir a los profesionales sanitarios que acompañan el embarazo. Ellos pueden revisar cada situación de forma individual y confirmar qué recomendación corresponde en cada caso.

Autor

Francisco Carrera Sorensen

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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