Histerosalpingografía: para qué sirve esta prueba y qué puede revelar sobre tu fertilidad

Especialista explicando una histerosalpingografía a una mujer durante un estudio de fertilidad femenina
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Hay momentos en un estudio de fertilidad en los que las preguntas parecen multiplicarse.

Al principio suelen llegar las analíticas, las ecografías y las primeras consultas. Poco a poco aparecen términos nuevos, pruebas desconocidas y la sensación de estar intentando comprender un lenguaje que hasta hace poco formaba parte del mundo médico y no de la vida cotidiana.

La histerosalpingografía suele aparecer en esa etapa.

Muchas mujeres escuchan por primera vez esta palabra durante una consulta y, al llegar a casa, comienzan a buscar información. Quieren saber para qué sirve, si duele, qué van a mirar exactamente y qué significa que una trompa esté obstruida.

Son preguntas completamente razonables.

Al fin y al cabo, esta prueba suele solicitarse cuando el embarazo tarda más de lo esperado en llegar o cuando se quiere completar una evaluación de fertilidad. En ese contexto, cada exploración parece adquirir una importancia especial.

Sin embargo, comprender qué es la histerosalpingografía ayuda a situarla en su verdadera dimensión.

No es una prueba que determine por sí sola la fertilidad de una mujer. Tampoco ofrece todas las respuestas. Pero sí permite estudiar una parte esencial del proceso reproductivo que otras pruebas no pueden mostrar con la misma precisión: el estado de las trompas de Falopio y la cavidad uterina.

Y esa información puede resultar extraordinariamente valiosa.

¿Qué es una histerosalpingografía?

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La histerosalpingografía, también conocida por sus siglas HSG, es una prueba radiológica diseñada para estudiar el interior del útero y comprobar si las trompas de Falopio están abiertas.

Aunque el nombre pueda parecer complejo, su funcionamiento es relativamente sencillo.

Durante la exploración se introduce un líquido de contraste a través del cuello uterino. Ese líquido actúa como una especie de tinta visible para los rayos X. A medida que avanza, permite dibujar el recorrido que siguen el interior del útero y las trompas.

El especialista observa entonces cómo circula el contraste.

Si avanza libremente por las trompas y sale por su extremo hacia la cavidad abdominal, se considera que existe permeabilidad tubárica. Si el paso se interrumpe o el contraste no progresa como se espera, puede aparecer la sospecha de una obstrucción o de alguna alteración anatómica que requiera una evaluación más detallada.

Dicho de forma sencilla, la prueba permite comprobar si el camino que debe recorrer el óvulo está realmente abierto.

Por qué las trompas de Falopio son mucho más importantes de lo que parece

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Cuando se habla de fertilidad, la atención suele centrarse en los ovarios, los óvulos o las hormonas.

Sin embargo, gran parte de la reproducción natural depende de unas estructuras discretas que muchas personas apenas conocen hasta que comienzan un estudio de fertilidad: las trompas de Falopio.

Cada mes, tras la ovulación, el óvulo es liberado por el ovario. En ese momento es captado por una de las trompas y comienza un viaje extraordinariamente breve pero decisivo.

Es precisamente dentro de la trompa donde, en la mayoría de los casos, se produce el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide.

Por eso, cuando una trompa está obstruida, no solo se bloquea un conducto anatómico. Puede verse alterado el lugar donde normalmente comienza una nueva vida.

Esta es una de las razones por las que las principales sociedades científicas consideran la evaluación de la permeabilidad tubárica una parte fundamental del estudio de fertilidad femenina.

¿Cuándo suele recomendarse una histerosalpingografía?

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La prueba suele formar parte del estudio inicial de fertilidad cuando se considera importante conocer el estado de las trompas.

Es frecuente que se solicite después de varios meses intentando conseguir un embarazo sin éxito, especialmente cuando otras pruebas básicas, como la analítica hormonal o la ecografía basal, no han identificado una causa clara que explique la dificultad reproductiva.

También puede recomendarse cuando existen antecedentes que aumentan el riesgo de alteraciones tubáricas, como determinadas infecciones pélvicas, algunas intervenciones quirúrgicas o enfermedades como la endometriosis.

En otras palabras, la histerosalpingografía no suele pedirse porque exista una sospecha concreta de obstrucción. Muchas veces se solicita precisamente para descartar que las trompas formen parte del problema.

¿Cómo se realiza la prueba?

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Uno de los aspectos que más tranquilidad aporta es saber qué va a ocurrir exactamente.

La histerosalpingografía suele programarse después de la menstruación y antes de la ovulación. Este momento del ciclo permite realizar la prueba con seguridad y obtener imágenes más fáciles de interpretar.

Una vez en la sala de exploración, la mujer se coloca en una posición similar a la utilizada durante una revisión ginecológica habitual.

El especialista introduce un espéculo para visualizar el cuello uterino y, posteriormente, coloca un pequeño catéter a través del cual se administrará el contraste.

A medida que el líquido avanza, se realizan varias imágenes radiológicas.

La prueba suele durar pocos minutos.

Aunque la descripción pueda parecer aparatosa cuando se lee por primera vez, muchas mujeres comentan después que la exploración resultó más rápida de lo que imaginaban.

¿Y si es la primera vez que te hacen esta prueba?

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Si nunca te has sometido a una histerosalpingografía, es completamente normal sentir cierta inquietud.

En muchos casos, los nervios no provienen de la prueba en sí, sino de no saber exactamente qué esperar.

Internet puede aumentar esa incertidumbre. Es fácil encontrar relatos muy diferentes entre sí: algunas mujeres apenas recuerdan molestias, mientras que otras describen una experiencia más incómoda.

La realidad es que ambas experiencias pueden ser ciertas.

La percepción de la prueba depende de numerosos factores individuales y no existe una única forma de vivirla.

Por eso suele ser más útil conocer qué puede ocurrir y afrontar la exploración con expectativas realistas que intentar anticipar exactamente cómo será la experiencia propia.

¿Duele la histerosalpingografía?

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Esta es probablemente la pregunta más frecuente.

La mayoría de las mujeres describen la histerosalpingografía como una prueba molesta más que dolorosa, aunque la experiencia puede variar considerablemente de una persona a otra.

Algunas apenas notan molestias relevantes. Otras experimentan sensaciones parecidas a las de un cólico menstrual cuando el contraste comienza a pasar por el útero y las trompas.

La sensibilidad individual, el nivel de tensión muscular, determinadas patologías ginecológicas e incluso el grado de ansiedad previo pueden influir en cómo se percibe la exploración.

Lo que sí ocurre en la mayoría de los casos es que las molestias suelen ser transitorias y desaparecen poco después de finalizar la prueba.

Y hay algo que muchas mujeres comentan después: la incertidumbre previa resultó más difícil que la propia histerosalpingografía.

Qué información aporta realmente esta prueba

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La principal función de la histerosalpingografía es comprobar si las trompas están abiertas y permiten el paso normal del contraste.

Sin embargo, limitar su utilidad a una respuesta de «sí» o «no» sería simplificar demasiado.

La prueba también permite observar la forma de la cavidad uterina y detectar determinadas alteraciones anatómicas. En algunos casos puede poner de manifiesto pólipos, algunos tipos de miomas o malformaciones congénitas que afectan a la arquitectura interna del útero.

Además, ocasionalmente revela la presencia de un hidrosálpinx, una dilatación de la trompa asociada a la acumulación de líquido en su interior.

Este hallazgo tiene especial relevancia en reproducción asistida porque determinadas formas de hidrosálpinx pueden reducir las probabilidades de implantación embrionaria.

¿Qué ocurre si una trompa está obstruida?

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Muchas mujeres llegan a la prueba con este temor concreto.

Es comprensible.

Cuando se lleva tiempo intentando conseguir un embarazo, cualquier posible hallazgo parece adquirir una importancia enorme.

Sin embargo, una trompa obstruida no significa automáticamente que el embarazo sea imposible.

Lo primero que valorará el especialista es si la alteración afecta a una sola trompa o a ambas, dónde se encuentra exactamente y cómo encaja ese hallazgo con el resto del estudio de fertilidad.

En algunas mujeres, una única trompa permeable puede ser suficiente para conseguir un embarazo espontáneo.

En otras situaciones, el resultado ayuda a comprender mejor por qué el embarazo no ha llegado y permite orientar estrategias diagnósticas o terapéuticas más adecuadas.

La clave está en recordar que una prueba aislada nunca cuenta toda la historia.

Una observación que sorprendió a los investigadores

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La histerosalpingografía nació como una herramienta diagnóstica.

Su función era observar.

No tratar.

Por eso llamó tanto la atención un estudio publicado en 2017 en The New England Journal of Medicine.

Los investigadores siguieron a más de 1.100 mujeres con infertilidad y compararon dos tipos de contraste utilizados durante la prueba: uno oleoso y otro acuoso.

Los resultados fueron sorprendentes.

Las mujeres que habían recibido contraste oleoso presentaron tasas más elevadas de embarazo evolutivo y de recién nacido vivo. Las tasas de embarazo evolutivo fueron del 39,7% frente al 29,1%, mientras que las tasas de recién nacido vivo alcanzaron el 38,8% frente al 28,1%.

Los investigadores no concluyeron que la histerosalpingografía fuera un tratamiento para la infertilidad.

Sin embargo, el hallazgo abrió nuevas líneas de investigación y recordó algo fascinante sobre la medicina: a veces una prueba diseñada para buscar respuestas termina planteando preguntas completamente nuevas.

Lo que la histerosalpingografía puede decir… y lo que no

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Una de las mayores fuentes de ansiedad en fertilidad aparece cuando intentamos convertir una única prueba en una respuesta definitiva.

La histerosalpingografía aporta información muy valiosa sobre las trompas y sobre determinadas características del útero.

Pero no puede evaluar la calidad de los óvulos, la reserva ovárica, la ovulación ni muchos otros factores que también influyen en la posibilidad de embarazo.

Por eso forma parte de una evaluación más amplia.

Su verdadero valor aparece cuando se interpreta junto con la historia clínica, la analítica hormonal, la ecografía basal y el resto de la información disponible.

Riesgos y posibles efectos secundarios

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La histerosalpingografía se considera una prueba segura.

Después de la exploración algunas mujeres presentan molestias similares a las de una menstruación, una ligera sensación de presión pélvica o un pequeño sangrado vaginal que suele desaparecer espontáneamente en poco tiempo.

Las complicaciones importantes son poco frecuentes.

Como ocurre con cualquier procedimiento médico, existe un pequeño riesgo de infección o de reacción al contraste, aunque estas situaciones son poco habituales.

Cómo interpretar los resultados sin adelantarse a conclusiones

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Cuando una prueba forma parte de un proyecto tan importante como la búsqueda de un embarazo, resulta difícil no intentar extraer conclusiones inmediatas.

Si el resultado es normal, algunas mujeres sienten que el embarazo debería llegar pronto.

Si aparece una alteración, otras interpretan que las posibilidades se han reducido drásticamente.

La realidad suele ser bastante más compleja.

La fertilidad es el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí.

La histerosalpingografía aporta una pieza muy importante del puzle, pero sigue siendo solo una pieza.

Y precisamente por eso conviene interpretar sus resultados con perspectiva, acompañados por la valoración del especialista y dentro del contexto completo de cada historia reproductiva.

Preguntas frecuentes

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¿La histerosalpingografía duele mucho?

La mayoría de las mujeres la describen como una prueba molesta más que dolorosa. Sin embargo, la experiencia es muy variable y depende de factores individuales. Lo habitual es que las molestias sean transitorias y desaparezcan poco después de la exploración.

¿Necesito anestesia?

Habitualmente no. La prueba suele realizarse sin anestesia porque dura pocos minutos y las molestias suelen ser manejables.

¿Puedo trabajar después?

En general sí. Algunas mujeres prefieren descansar unas horas si presentan molestias similares a las de una menstruación, pero muchas retoman sus actividades habituales el mismo día.

¿Puedo quedarme embarazada después de la prueba?

Sí. De hecho, algunas investigaciones han observado tasas de embarazo más elevadas tras determinados tipos de histerosalpingografía, aunque la prueba sigue considerándose fundamentalmente una herramienta diagnóstica.

¿Qué significa tener las trompas permeables?

Significa que el contraste ha podido atravesarlas correctamente durante la exploración. Es una buena noticia porque indica que el paso a través de las trompas parece estar conservado, aunque no garantiza por sí sola la fertilidad.

¿Y si encuentran una trompa obstruida?

Será necesario interpretar ese hallazgo junto con el resto del estudio reproductivo. Una obstrucción no implica automáticamente que el embarazo sea imposible ni determina por sí sola el siguiente tratamiento.

Autor

Francisco Carrera

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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