FIV en mujeres mayores de 40 años: tasas de éxito y alternativas

Pareja abrazándose tras recibir un test de embarazo positivo después de una FIV en mujer mayor de 40 años.
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Cumplir 40 años ya no significa renunciar al sueño de ser madre. En España, como en gran parte de Europa, existe una clara tendencia a posponer la maternidad: en 2023, la edad media de las mujeres al tener su primer hijo alcanzó los 31,6 años, y continúa aumentando (INE, 2023).

Muchas mujeres retrasan este momento por motivos profesionales, personales o de pareja, y la fecundación in vitro (FIV) se ha convertido en una herramienta cada vez más habitual.

Ahora bien, la biología mantiene sus ritmos. Con el paso de los años, la reserva ovárica disminuye y la calidad de los óvulos se ve afectada, lo que complica la implantación y eleva el riesgo de aborto. A partir de los 40, las probabilidades de conseguir un embarazo natural por ciclo son reducidas.

La FIV puede ayudar a sortear parte de estas dificultades, aunque no puede revertir por completo el impacto de la edad.

En este artículo repasamos, con datos actuales de España y el respaldo de guías clínicas internacionales, cuáles son las probabilidades reales y qué alternativas existen.

¿Qué ocurre con la fertilidad a partir de los 40?

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La tendencia a retrasar la maternidad hace que muchas mujeres se enfrenten a su primer embarazo cuando la fertilidad ya ha disminuido de forma notable. En nuestro entorno, la edad media para iniciar tratamientos de reproducción asistida se sitúa en la treintena avanzada.

Con los años se reduce el número de óvulos disponibles y, sobre todo, su calidad genética, lo que se traduce en menos embriones viables y en una mayor tasa de aborto. Por ello, cada caso requiere una valoración individualizada y un plan de tratamiento ajustado a las necesidades de la paciente.

Tasas reales de éxito en España

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Los datos del Registro SEF 2022 reflejan con claridad cómo la edad marca el rumbo de los tratamientos. En las mujeres más jóvenes, menores de 35 años, las probabilidades de lograr un parto por transferencia con óvulos propios alcanzaron el 34 %. Entre los 35 y los 39 años, esta cifra descendió hasta el 24,7 %. Y a partir de los 40, se redujo todavía más, situándose en torno al 12 %.

El riesgo de aborto también se ve influido por la edad: mientras que en las menores de 35 años fue del 16,9 %, en las mayores de 40 ascendió al 40,2 %. Estos números no buscan desanimar, sino ofrecer una imagen realista de lo que ocurre en la práctica clínica.

Conviene tener presente, además, que los porcentajes exactos pueden variar de un centro a otro y dependen de múltiples factores individuales. El registro nacional aporta una orientación valiosa, pero no constituye una predicción personal. Por eso, cada caso debe analizarse de manera individualizada junto al equipo médico.

 Otro aspecto relevante es que España ha consolidado una estrategia de seguridad: la transferencia única de embrión (eSET). En 2022, casi siete de cada diez transferencias en fresco con óvulos propios fueron de un solo embrión, y en las criotransferencias esta proporción se elevó a más del 80 %. Con ello, se busca reducir los embarazos múltiples y sus posibles complicaciones, sin renunciar a las mejores opciones de éxito.

 

Infografía sobre FIV en mujeres mayores de 40 en España: tasas de éxito, alternativas como ovodonación y donación de embriones, y acompañamiento emocional.

Alternativas cuando la FIV con óvulos propios no funciona

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Ovodonación

La ovodonación supone un antes y un después para muchas mujeres que superan los 40 años y no logran embarazo con sus propios óvulos. Al utilizar óvulos de donantes jóvenes y sanas, las probabilidades de éxito mejoran de forma muy significativa.

Según el Registro SEF 2022, la tasa de gestación por transferencia en ovodonación rondó el 57 %, y la tasa de parto por transferencia alcanzó el 42,2 % en ciclos con embriones en fresco. Incluso en el caso de embriones previamente congelados, las probabilidades se mantuvieron elevadas, con un 32,6 % de partos por transferencia.

Otro dato clave es el riesgo de aborto, que en ovodonación se mantiene en torno al 19–20 %, muy inferior al registrado en mujeres de 40 años o más que utilizan óvulos propios (donde supera el 40 %).

Estos resultados convierten a la ovodonación en la alternativa con mayores garantías para quienes buscan ser madres después de los 40, ofreciendo tasas de éxito estables y menos condicionadas por la edad de la receptora.

 

Donación de embriones

La donación de embriones es otra alternativa real y con buenos resultados, especialmente en mujeres que no han tenido éxito con sus propios óvulos o para quienes la ovodonación no es una opción.

De acuerdo con el Registro SEF 2022, en España se realizaron casi 3.300 transferencias con embriones donados. La tasa de gestación por transferencia alcanzó el 44,2 %, y la tasa de parto por transferencia se situó en el 31,9 %. El riesgo de aborto fue del 22,6 %, intermedio entre las cifras de la FIV con óvulos propios en mujeres mayores de 40 (donde supera el 40 %) y las de ovodonación (alrededor del 19–20 %).

En términos de eficacia, la donación de embriones ofrece resultados cercanos a los de la ovodonación, aunque ligeramente inferiores. Sin embargo, constituye una vía especialmente valiosa para muchas parejas y mujeres solas, ya que permite acceder a embriones de calidad que no serán utilizados por quienes los generaron en su propio tratamiento.

 

Preservación de la fertilidad

Para quienes aún no desean ser madres en el presente, la vitrificación de óvulos en edades más tempranas se ha consolidado como una herramienta preventiva que mantiene mejores expectativas a futuro. Aunque no es aplicable a quienes ya han superado los 40, se trata de una información clave para planificar con antelación.

Cómo mejorar las probabilidades

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Aunque la edad es el factor que más condiciona los resultados, no es el único. Cuidar el cuerpo y la mente puede marcar la diferencia.

Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio moderado y evitar el tabaco y el alcohol contribuye a que los óvulos y el útero estén en mejores condiciones para un embarazo.

El apoyo emocional, ya sea a través de la pareja, de la familia o de profesionales especializados, también ayuda a vivir el proceso con más serenidad y menos ansiedad.

Lo esencial, sin embargo, es que cada mujer reciba un plan adaptado a su situación. No existen dos pacientes iguales. Por eso, los especialistas ajustan las dosis de medicación para estimular los ovarios, controlan la evolución con ecografías y análisis de sangre, y aplican estrategias de seguridad que reducen complicaciones poco frecuentes como la hiperestimulación ovárica.

En otras palabras: se busca siempre un equilibrio entre eficacia y bienestar.

Impacto emocional: cuidarse también por dentro

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El camino de la FIV a partir de los 40 puede ser tan intenso emocionalmente como en lo médico. La ilusión, el miedo al fracaso y la sensación de que “cada intento cuenta” forman parte del proceso. Por ello, el acompañamiento psicológico especializado, junto al apoyo de la pareja y la familia, es tan valioso como la propia técnica.

Las sociedades científicas internacionales subrayan que el cuidado emocional debe integrarse como parte esencial de la atención en reproducción asistida.

Preguntas frecuentes

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¿Puedo acceder a FIV en la Seguridad Social con más de 40 años?

El límite suele situarse en los 40 años, aunque puede variar según la comunidad autónoma. Superada esa edad, lo habitual es recurrir a clínicas privadas.

 

¿Cuántos intentos son razonables a partir de los 40?

Lo habitual es realizar entre 2 y 3 ciclos, aunque la decisión depende de la reserva ovárica, la respuesta a la estimulación y la situación de cada pareja. Tras varios fallos, se suele recomendar la ovodonación u otras alternativas.

 

¿Qué pruebas adicionales se hacen si la FIV falla repetidamente?

Además de los estudios básicos, pueden recomendarse pruebas de cariotipo, receptividad endometrial, trombofilias o fragmentación del ADN espermático.

 

¿Es mejor transferir un embrión o dos a partir de los 40?

La tendencia en España es transferir un único embrión (eSET) para reducir el riesgo de embarazo múltiple. En algunos casos, y siempre tras valoración médica, se puede recomendar transferir dos.

 

¿Qué ocurre con los embriones congelados a los 40 años?

Cuando proceden de óvulos propios, las probabilidades son similares a las de embriones en fresco. En cambio, con embriones de donante las tasas de éxito se mantienen elevadas, alrededor del 32,6 % de partos por transferencia (SEF 2022).

El camino sigue abierto

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La FIV después de los 40 es posible, aunque las probabilidades con óvulos propios son más limitadas.

Contar con información clara y honesta permite tomar decisiones con serenidad y explorar alternativas como la ovodonación o la donación de embriones.

La edad influye, sí, pero no tiene por qué cerrar todas las puertas: con el apoyo de la ciencia, un plan médico adaptado y el acompañamiento emocional adecuado, el deseo de ser madre puede encontrar nuevos caminos.

Autor

Francisco Carrera

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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