Varicocele testicular: qué es, cómo afecta a la fertilidad y cuándo conviene tratarlo
Aunque su nombre suena técnico, el varicocele es una alteración bastante común que afecta a las venas del escroto.
En la mayoría de los casos, no da síntomas y pasa desapercibido durante años. Pero cuando se manifiesta, puede producir molestias, cambios visibles e incluso afectar a la fertilidad.
Entender en qué consiste, cómo se detecta y qué opciones existen para tratarlo puede ayudarte a tomar decisiones con tranquilidad y conocimiento.
¿Qué es el varicocele testicular?
El varicocele testicular se produce cuando las venas que rodean el testículo —el cordón espermático— se dilatan, provocando que la sangre se acumule en esa zona y elevando ligeramente la temperatura testicular. Aunque a veces es asintomático, puede generar molestias o afectar la producción de espermatozoides.
Estas pequeñas “varices” escrotales no son infrecuentes: afectan aproximadamente al 15 – 20 % de los hombres en general, y están presentes en cerca del 40 % de los hombres que consultan por infertilidad.
Por lo general, el varicocele aparece en el lado izquierdo por razones anatómicas, pero también puede ser bilateral o afectar el lado derecho en menor frecuencia.
Lo más importante: saber qué es y reconocer los síntomas permite actuar de forma oportuna y evitar preocupaciones innecesarias. En las siguientes secciones te explicamos por qué ocurre, cómo se detecta, cuándo tratarlo y qué resultados puedes esperar.
¿Por qué aparece un varicocele?
El varicocele se origina por un mal funcionamiento del sistema venoso que drena la sangre desde el testículo. En condiciones normales, estas venas cuentan con válvulas unidireccionales que mantienen el flujo en una sola dirección. Cuando estas válvulas fallan o están ausentes, la sangre retrocede y se acumula, dilatando los vasos escrotales —algo similar a lo que sucede en las varices de las piernas.
Este retorno venoso insuficiente provoca un aumento de la presión y temperatura testicular, y disminuye el drenaje adecuado.
Además, una revisión publicada en el World Journal of Men’s Health (2024) destaca varias causas clave:
• Predominancia en el lado izquierdo por la anatomía: la vena gonadal izquierda drena en un ángulo recto hacia la vena renal, lo que facilita el reflujo venoso
• Reflujo sostenido de sangre venosa, que genera presión crónica
• Aumento de la temperatura escrotal, hipoxia (falta de oxígeno) y paso de metabolitos tóxicos desde las venas renales o adrenales hacia la circulación testicular
• Producción excesiva de especies reactivas del oxígeno (ROS), contribuyendo al daño vascular y testicular
Este conjunto de factores —insuficiencia valvular, anatomía venosa, presión venosa constante, calor y toxinas— crea un ambiente fisiopatológico que favorece el desarrollo del varicocele, especialmente durante la adolescencia, cuando aumenta el flujo sanguíneo pélvico.
Aunque no exista un único desencadenante, este respaldo científico aporta una pista sólida sobre por qué el varicocele aparece y progresa.
¿Qué síntomas puede causar el varicocele?
Pero cuando se manifiesta, los síntomas suelen ser bastante característicos. Entre un 2 % y un 10 % de los hombres con varicocele describen una sensación de pesadez o molestia difusa en el testículo afectado, especialmente al final del día o tras pasar mucho tiempo de pie. También puede aparecer un dolor leve y constante, que mejora al tumbarse o al descansar. Ese dolor suele describirse como una sensación de pesadez, dolor sordo o palpitante, y aumenta al final del día o después de estar mucho tiempo de pie. Muchas personas hablan de una sensación de “peso” o como si el testículo estuviera “tirando”
Uno de los signos más llamativos es la aparición de un bulto palpable en el escroto, que algunas personas describen como “un saco de lombrices”. Este bulto corresponde a las venas dilatadas del cordón espermático, y suele notarse más cuando se está de pie o se realiza un esfuerzo.
En casos más avanzados o de evolución prolongada, el varicocele puede asociarse a una reducción del tamaño testicular (atrofia), consecuencia de la alteración del ambiente térmico y metabólico necesario para la función del testículo.
Aunque no todos los casos de varicocele causan problemas, si notas alguna de estas señales es recomendable acudir al especialista. Una exploración clínica y una ecografía pueden confirmar el diagnóstico y orientar sobre la necesidad de seguimiento o tratamiento.
¿Puede afectar a la fertilidad?
Sí. El varicocele es una de las causas más frecuentes de infertilidad masculina, aunque no todos los hombres que lo presentan tendrán dificultades para concebir. El problema está en los cambios que esta condición genera en el entorno testicular.
Cuando las venas están dilatadas, la sangre se acumula y la temperatura en el testículo aumenta. Ese exceso de calor, aunque sea leve, puede interferir en la producción de espermatozoides. También puede aparecer estrés oxidativo y procesos inflamatorios que afectan a las células que forman el esperma.
El varicocele está presente en aproximadamente el 15–20 % de los hombres sanos, en el 35–40 % de quienes presentan infertilidad primaria y hasta en el 80 % de los casos de infertilidad secundaria.
Una revisión sistemática reciente confirmó que reparar el varicocele puede mejorar notablemente la calidad del semen. En concreto, se observó un aumento en el número de espermatozoides por mililitro, una mejor capacidad de movimiento (motilidad) y una proporción mayor de espermatozoides con forma normal. Son tres aspectos clave para que la fecundación pueda producirse de forma natural
Además, algunos estudios han observado que operar el varicocele antes de realizar una fecundación in vitro con microinyección espermática (ICSI) puede mejorar las probabilidades de éxito. Es decir, podría aumentar la tasa de fecundación, de embarazo clínico y de nacimientos vivos
Las principales guías clínicas internacionales (EAU, AUA, ASRM) coinciden en recomendar el tratamiento únicamente en casos de varicocele clínico con alteraciones seminales y deseo de fertilidad. Destacan la microcirugía subinguinal como técnica de elección por su seguridad y eficacia.
Por eso, si se detecta un varicocele en un estudio de fertilidad, conviene valorarlo con un especialista en andrología o medicina reproductiva. En función del caso, podrá proponerse seguimiento, cambios en el estilo de vida o intervención quirúrgica.
¿Qué tratamientos existen para el varicocele?
Sin embargo, si el varicocele causa dolor, si se detectan alteraciones en el semen o si hay dificultad para lograr un embarazo, puede estar indicado tratarlo. El objetivo es mejorar el entorno testicular, reducir el daño sobre la calidad espermática y, en algunos casos, aliviar los síntomas.
El tratamiento más eficaz es la cirugía, y entre todas las técnicas disponibles, la que ofrece mejores resultados es la microcirugía subinguinal. Se trata de una intervención muy precisa, realizada con microscopio quirúrgico, que permite cerrar únicamente las venas afectadas sin dañar estructuras vecinas como arterias o conductos. Tiene una tasa muy baja de recurrencia y un riesgo mínimo de complicaciones, por lo que las guías clínicas internacionales la consideran la opción de referencia.
En algunos casos, también pueden utilizarse otras técnicas como la cirugía laparoscópica o la embolización retrógrada (a través de radiología intervencionista), que pueden ser adecuadas según las características del paciente y la experiencia del equipo médico.
Diversas revisiones y metaanálisis han confirmado su superioridad. La tasa de recurrencia con esta técnica es inferior al 5 %, mientras que con la cirugía abierta o la laparoscopia puede llegar al 10–30 %, y con la embolización al 14 % en algunos estudios
La recuperación tras la cirugía suele ser rápida, aunque los efectos positivos sobre la calidad del semen pueden tardar unos meses en notarse. Por eso, si hay deseo de fertilidad, es fundamental valorar cada caso junto a un especialista en andrología o medicina reproductiva, para decidir la mejor estrategia de tratamiento.
¿Y después de la cirugía? ¿Qué seguimiento se hace?
Tras una intervención para corregir el varicocele, el seguimiento médico es esencial para valorar su eficacia y controlar la recuperación.
En general, los primeros días requieren reposo relativo, con control del dolor y cuidado local de la zona intervenida. Se recomienda evitar esfuerzos físicos intensos, ejercicio y relaciones sexuales durante al menos 7–10 días, según indique el especialista.
Pasadas unas semanas, suele realizarse una revisión clínica y, a partir de los 3 meses, un nuevo seminograma. Este análisis permitirá evaluar si ha mejorado la calidad del semen. En algunos casos, es necesario esperar 6 meses para ver los efectos completos.
Si la cirugía se ha realizado con fines de fertilidad, es recomendable continuar el seguimiento con un equipo de reproducción asistida, que podrá valorar los siguientes pasos según el resultado del semen, la edad de la pareja y el tiempo de búsqueda de embarazo.
En general, las tasas de mejora tras la cirugía son muy buenas, pero no garantizan el embarazo. Por eso, contar con un equipo especializado que acompañe y oriente en todo el proceso es clave.
¿Siempre hay que operar el varicocele?
No. De hecho, una gran parte de los varicoceles no requiere cirugía. En hombres sin síntomas, con estudios de semen normales y sin deseo de fertilidad a corto plazo, el tratamiento no está indicado. En estos casos, basta con llevar un control periódico.
También puede optarse por el seguimiento en situaciones en las que la cirugía no ha mostrado beneficios claros, como en adolescentes sin alteraciones testiculares o en pacientes con otros factores que expliquen la infertilidad.
La decisión debe tomarse siempre con un enfoque individualizado, considerando el contexto clínico, la edad, el deseo reproductivo y los hallazgos en los estudios. Por eso, es fundamental contar con un equipo médico que valore cada caso con tiempo y criterio.
La clave está en no precipitarse, pero tampoco en restar importancia a un hallazgo que puede tener implicaciones futuras si no se vigila o trata cuando realmente lo necesita.
El varicocele tiene solución, y el pronóstico suele ser muy bueno
La mayoría de los casos con indicación quirúrgica evolucionan de forma favorable. La microcirugía subinguinal ha demostrado mejoras significativas en la calidad del semen y en las tasas de embarazo espontáneo o con técnicas de reproducción asistida.
En próximos artículos abordaremos con más detalle cuándo conviene operarse, en qué consiste exactamente la intervención y qué resultados pueden esperarse según el tipo de varicocele, la edad y el contexto clínico.
Autor
Francisco Carrera
Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).
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