5 maneras de controlar los antojos durante el embarazo

Mujer embarazada comiendo donuts por antojo en el embarazo

Ese antojo… no es cualquiera

R

Todos, hombres y mujeres, hemos caído alguna vez ante el embrujo de un antojo. Esa necesidad repentina y caprichosa que no entiende de relojes ni lógica: chocolate a medianoche, patatas fritas cuando acabas de comer, ese dulce “porque sí”.

Pero los antojos del embarazo… son otra historia. No se limitan a un capricho: a veces parecen una misión urgente enviada por el mismísimo bebé.

Y no, no estás perdiendo el control. Estás embarazada, hormonal, con el cuerpo haciendo ajustes día y noche y un olfato que haría sombra a un sabueso entrenado. Según un estudio europeo publicado en Frontiers in Psychology, entre el 40 % y el 79 % de las embarazadas reportan antojos en algún momento de la gestación. Así que sí, es bastante común.

¿Qué son exactamente los antojos del embarazo?

R

Hablamos de esos deseos intensos y específicos por ciertos alimentos, que surgen de repente y, muchas veces, en los momentos más inesperados. Aunque pueden aparecer en cualquier fase, suelen intensificarse en el segundo trimestre.

Algunas mujeres los viven como una necesidad física real. Para otras, son más emocionales. Y para la mayoría, una mezcla de todo.

La ciencia ha identificado varias explicaciones sostenidas por estudios para entender mejor los antojos del embarazo:

Hormonas al máximo
Las hormonas del embarazo —especialmente estrógenos y progesterona pueden alterar tu olfato y gusto. Esa sensibilidad intensificada puede convertir sabores en atractivos irresistibles o, al contrario, hacerte rechazar lo que antes te encantaba.

Necesidades del cuerpo
Si tienes carencias de hierro, calcio o glucosa, el cuerpo puede manifestarlo en forma de antojo por alimentos específicos. Se ha observado este patrón tanto en contextos clínicos como informales .

Emoción disfrazada de apetito
A veces el antojo llega por fatiga, estrés o nostalgia, más que por hambre real. Estudios recientes muestran que este tipo de “comer emocional es habitual durante la gestación.

Pica (antojos no alimenticios)
En algunos embarazos surge el deseo de consumir cosas como hielo, tierra o tiza. Esto se asocia con deficiencias nutricionales, sobre todo de hierro. La pagofagia (antojo de hielo), por ejemplo, desaparece con suplementos de hierro

¿Cuándo aparecen y cuánto duran?

R

Aunque pueden asomar desde el primer trimestre, los antojos suelen hacerse más presentes a partir del segundo, cuando las náuseas empiezan a remitir y el apetito vuelve con ganas.

En la mayoría de los casos, tienden a suavizarse en el tercer trimestre o desaparecen después del parto. Pero no hay una regla: cada embarazo es distinto, como cada antojo.

Infografía con las principales causas de los antojos en el embarazo: hormonas, nutrición y emociones

5 formas de calmar los antojos sin perder la calma

R

Tener antojos durante el embarazo no significa que hayas perdido el control, ni que estés “haciendo algo mal”.

Tu cuerpo está trabajando a toda máquina y a veces pide con ganas… aunque no siempre con lógica. Aquí van algunas estrategias sencillas y realistas para que los antojos no te pasen por encima (ni por la despensa):

No llegues al punto de “me como lo que sea”
Comer cada 3 o 4 horas, en pequeñas cantidades y de forma equilibrada, te ayuda a mantener el hambre a raya. Si esperas demasiado, es normal que el antojo tome el control.

A veces, solo necesitas un vaso de agua
¿Sabías que muchas veces confundimos sed con hambre? Antes de lanzarte al primer bocado, bebe un poco de agua. Puede que el antojo se diluya sin más.

Identifica tus momentos críticos
¿Te entran ganas justo a media tarde? ¿Después de una discusión? ¿Al llegar del trabajo? Detectar tus patrones te permitirá estar un paso por delante.

Si no está en casa, no hay riesgo
Parece evidente, pero funciona: si no tienes ese capricho hipercalórico en la despensa, no podrás caer en la tentación. Llena tu entorno de opciones que te hagan bien.

Crea tu propio “kit rescate”
Ten siempre a mano snacks que te gusten y sean buenos para ti. Un puñado de frutos secos, una mandarina, un yogur natural… Si tu cuerpo se siente atendido, el impulso baja sin lucha.

Antojo en marcha: 3 ideas rápidas (y portátiles) para no caer en la tentación

R

Porque a veces el hambre llega sin avisar, y no siempre tenemos a mano una opción saludable. Por eso, aquí van tres propuestas sencillas y pensadas para embarazadas reales, con antojos reales, y días que no siempre dan tregua.

Si lo que te apetece es algo dulce, los chips de manzana deshidratada sin azúcar añadido pueden ser ese pequeño placer sin culpa. Son crujientes, ligeros y dulces por naturaleza. Una alternativa estupenda al chocolate o las galletas, sobre todo cuando estás fuera de casa. Caben en cualquier bolso, no necesitan frío y aportan fibra y antioxidantes en solo unos bocados.

Si lo que buscas es algo salado, un pequeño puñado de almendras crudas sin sal puede hacer maravillas. Son saciantes, fáciles de llevar y, además, te ofrecen grasas saludables, calcio y proteínas vegetales, justo en un momento en el que tus necesidades nutricionales están al alza.

Y si lo que necesitas es algo ácido —ese antojo intenso que a veces se cuela entre las náuseas— los pepinillos encurtidos en vinagre suave, sin azúcar añadido, pueden ser tu as bajo la manga. Tienen ese “chispazo” refrescante que muchas embarazadas desean. Llévalos en un tupper pequeño, y tendrás una opción baja en calorías, rica en sabor y sin procesados.

Los datos sobre calorías y nutrientes de estos alimentos están basados en estimaciones de bases oficiales como BEDCA y USDA. Si tienes dudas sobre qué incluir en tu alimentación durante el embarazo, consulta con tu matrona o nutricionista. Recuerda: cada cuerpo, y cada embarazo, es único.

Los antojos también tienen su lugar en el cine

R

¿Quién no recuerda a Jennifer Lopez en Qué esperar cuando estás esperando?
Esa escena en la que su personaje sale disparada en plena noche por un sándwich con pepinillos lo dice todo: no es un simple capricho, es una misión urgente. Una necesidad casi existencial.

Y es que muchas embarazadas se sienten así. Porque cuando un antojo aparece, no vale “algo parecido”. Tiene que ser eso, justo eso, y cuanto antes.

¿Y si el antojo no es comida?

R

A veces lo que apetece no es chocolate, ni helado, ni pepinillos… sino hielo, tierra, tiza o incluso jabón.

En ese caso, no hablamos de un antojo habitual, sino de algo llamado pica. Un fenómeno que puede estar relacionado con ciertas carencias, sobre todo de hierro.

No lo ignores. Si te sucede, coméntalo con tu matrona o profesional de salud. Es más común de lo que parece, y se puede abordar con un buen seguimiento.

Con qué quedarnos

R

Tener antojos durante el embarazo es completamente normal.
Lo importante no es evitarlos a toda costa, sino cómo los gestionas. Habrá momentos para darte el gusto, otros para decir “hoy no”, y muchos intermedios donde puedes encontrar alternativas ricas, sanas y prácticas.

Porque estar embarazada también va de eso: de aprender a escucharte, de cuidar tu cuerpo con cariño y de reconocer que, a veces, elegir bien también es una forma de quererse.

Autor

Francisco A. Carrera S.

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

Todo sobre el embarazo, el parto y el posparto