Anovulación: qué significa no ovular y cómo se estudia

Ilustración de una consulta ginecológica con ecografía para estudiar las causas de anovulación y valorar la ovulación.
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La regla vuelve a retrasarse. Un mes el ciclo dura 32 días; otro, 46. Quizá has empezado a utilizar test de ovulación y algunos meses nunca aparece un positivo claro. O llevas un tiempo buscando embarazo y empiezas a preguntarte si todos esos ciclos están terminando realmente en una ovulación.

Es difícil saber hasta dónde llega la variabilidad normal y cuándo merece la pena estudiarla.

La anovulación significa que, en un determinado ciclo, el ovario no libera un ovocito. Puede ocurrir de forma puntual y no tener mayor importancia, aparecer solo algunos meses o repetirse de manera persistente.

Por eso no ovular una vez no equivale a ser infértil. Tampoco una regla irregular demuestra automáticamente que exista anovulación.

La cuestión cambia cuando empieza a aparecer un patrón.

Si los ciclos se alargan repetidamente, desaparecen durante semanas o meses, se vuelven muy impredecibles o existe dificultad para conseguir embarazo, puede tener sentido averiguar si la ovulación está ocurriendo con regularidad y, sobre todo, qué puede estar interfiriendo cuando no sucede.

La American Society for Reproductive Medicine (ASRM) incluye la valoración de la ovulación dentro del estudio de fertilidad y recuerda que, cuando existen ciclos claramente irregulares o amenorrea, la pregunta clínica más útil suele ser identificar la causa de esa alteración, no simplemente acumular pruebas para confirmar que un ciclo concreto no ha ovulado.

Idea clave:

La anovulación significa que en un determinado ciclo no se ha liberado un ovocito. Puede ocurrir de forma puntual, aparecer solo algunos meses o mantenerse cuando existe una alteración hormonal o reproductiva que merece estudiarse.

Tener ciclos irregulares puede hacer sospechar una alteración de la ovulación, pero no la confirma por sí solo. Además, sangrar no significa necesariamente que haya habido ovulación.

Cuando el patrón se repite, el objetivo no es únicamente demostrar que no se está ovulando, sino comprender por qué y valorar si es necesario hacer algo al respecto.

Infografía sobre anovulación que compara un ciclo ovulatorio con un ciclo anovulatorio y muestra el desarrollo folicular, la ovulación y el cuerpo lúteo.

¿Qué significa exactamente no ovular?

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Para que pueda producirse un embarazo de forma natural, uno de los folículos que crecen en el ovario debe completar su desarrollo y liberar el ovocito que contiene.

Ese momento es la ovulación.

Durante la primera parte del ciclo varios folículos comienzan a desarrollarse. Habitualmente uno adquiere ventaja sobre los demás y se convierte en folículo dominante. Conforme madura produce estradiol y, cuando alcanza el punto adecuado, desencadena una señal hormonal intensa —el llamado pico de hormona luteinizante o LH— que precede a la liberación del ovocito.

Después, las células del folículo que ha ovulado se transforman en el cuerpo lúteo, una estructura temporal que produce progesterona.

Si quieres comprender con más detalle el proceso normal, puedes consultar nuestros artículos sobre qué es la ovulación y cómo se produce y sobre la fase folicular, el periodo que precede a la ovulación.

La anovulación aparece cuando ese ciclo no culmina con la liberación de un ovocito.

Puede ocurrir porque el folículo no completa correctamente su desarrollo, porque no aparece la señal hormonal necesaria para desencadenar la ovulación o porque existe una alteración en alguno de los sistemas que coordinan todo el proceso.

Y esa coordinación no depende únicamente del ovario.

La ovulación forma parte de una conversación hormonal continua entre hipotálamo, hipófisis y ovarios. Cuando alguna parte de ese diálogo cambia, también puede cambiar el funcionamiento del ciclo.

¿Se puede tener la regla sin haber ovulado?

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Sí. Puede existir sangrado uterino sin que haya habido una ovulación previa.

Esta diferencia resulta especialmente importante cuando una mujer intenta interpretar sus ciclos en casa.

En un ciclo ovulatorio, después de la ovulación se forma el cuerpo lúteo y aumenta la producción de progesterona. Cuando no se produce embarazo, los niveles hormonales descienden y el endometrio se desprende, dando lugar a la menstruación.

Pero también puede producirse sangrado cuando existe una alteración de la ovulación.

Sin el patrón hormonal habitual de un ciclo ovulatorio, el endometrio puede crecer y desprenderse de forma menos ordenada, generando sangrados irregulares, prolongados o aparentemente similares a una menstruación.

El American College of Obstetricians and Gynecologists reconoce precisamente la disfunción ovulatoria como una de las causas posibles de sangrado uterino anormal.

Por eso, tener un sangrado no demuestra por sí solo que ese ciclo haya terminado en ovulación.

Y también conviene recordar lo contrario: cierta variabilidad entre ciclos puede formar parte de la normalidad y no significa necesariamente que exista un problema.

Mujer preocupada por ciclos irregulares o posible falta de ovulación.

¿Cómo puede sospecharse que no estás ovulando?

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La anovulación no tiene un síntoma único que permita reconocerla con certeza.

Lo que suele llamar la atención no es un mes aislado diferente, sino un patrón que empieza a repetirse.

Ciclos que se alargan con frecuencia, reglas que desaparecen durante semanas o meses, una irregularidad nueva en alguien que antes tenía ciclos previsibles o una búsqueda de embarazo en la que resulta difícil identificar cuándo podría estar ocurriendo la ovulación pueden hacer razonable estudiar el ciclo con algo más de detalle.

En mujeres con ciclos espontáneos y previsibles de aproximadamente 21 a 35 días, ASRM considera que habitualmente no es necesario añadir pruebas simplemente para demostrar que existe ovulación, salvo que haya otros motivos clínicos para hacerlo. 

Cuando los ciclos son persistentemente muy largos, impredecibles o desaparecen, la sospecha de alteración ovulatoria aumenta.

Pero ninguna de estas señales debería utilizarse como diagnóstico por sí sola.

Sirven más bien para decidir si merece la pena mirar el ciclo con algo más de detalle.

Porque una regla irregular puede relacionarse con PMOS, alteraciones tiroideas, cambios importantes en el equilibrio energético, hiperprolactinemia, determinadas etapas de la vida reproductiva o situaciones muy diferentes entre sí.

Y distinguirlas importa.

¿Qué causa la anovulación?

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La ovulación depende de una coordinación hormonal muy precisa.

El hipotálamo envía señales a la hipófisis. Esta libera, entre otras hormonas, FSH y LH. Ambas actúan sobre los ovarios, permitiendo que los folículos crezcan, produzcan estradiol y, finalmente, que uno de ellos complete el proceso que conduce a la ovulación.

Una alteración en cualquiera de esos niveles puede modificar el resultado.

PMOS y alteraciones de la ovulación

El síndrome ovárico metabólico poliendocrino (PMOS), anteriormente denominado síndrome de ovario poliquístico o SOP, es una de las causas más frecuentes de alteración ovulatoria.

En algunas mujeres con PMOS, los folículos comienzan a desarrollarse pero la coordinación hormonal necesaria para seleccionar un folículo dominante y completar la ovulación se altera. El resultado puede ser una ovulación menos frecuente, ciclos muy largos o ciclos anovulatorios.

La Guía Internacional Basada en la Evidencia para el PMOS de 2023 considera la disfunción ovulatoria uno de los componentes centrales de esta condición.

Puedes profundizar específicamente en esta relación en PMOS y ovulación: cómo afecta al ciclo y la fertilidad.

Cambios importantes de alimentación, peso o ejercicio

El organismo necesita disponer de energía suficiente para mantener adecuadamente la función reproductiva.

Cuando existe un déficit energético importante —por una ingesta insuficiente, ejercicio muy intenso o una combinación de ambos— el hipotálamo puede reducir las señales que regulan el ciclo menstrual.

En determinados casos aparece lo que se conoce como amenorrea hipotalámica funcional.

La Endocrine Society recomienda valorar en estas situaciones la alimentación, el ejercicio, los cambios de peso, el sueño y otros factores capaces de influir en el equilibrio energético y hormonal.

Esto no significa que exista un peso concreto a partir del cual una mujer deje automáticamente de ovular. El contexto completo importa mucho más que una cifra aislada.

 

Estrés intenso: puede influir, pero no debería explicarlo todo

El estrés físico o psicológico intenso puede participar en determinadas alteraciones del eje hormonal que regula la ovulación.

Pero esta explicación merece prudencia.

Decir a una mujer que no ovula «porque está estresada» sin haber estudiado otras posibles causas puede simplificar demasiado un proceso complejo y, además, desplazar sobre ella una responsabilidad que quizá no corresponde.

La Endocrine Society incluye los factores de estrés dentro de la evaluación de la amenorrea hipotalámica, pero junto con nutrición, actividad física, cambios de peso y posibles causas endocrinas u orgánicas.

El estrés puede formar parte de la historia. No debería convertirse automáticamente en toda la explicación.

La tiroides y la prolactina también pueden alterar el ciclo

Las hormonas tiroideas forman parte del equilibrio endocrino necesario para mantener ciclos ovulatorios.

Cuando existe anovulación o menstruaciones muy espaciadas, ASRM recomienda valorar la función tiroidea mediante TSH porque determinadas alteraciones tiroideas pueden interferir con el ciclo y la fertilidad.

La prolactina adquiere especial importancia cuando existen amenorrea, reglas muy espaciadas o galactorrea —secreción de leche fuera del embarazo o la lactancia—.

Puedes ampliar esta relación en nuestros artículos sobre tiroides y fertilidad femenina y sobre la analítica hormonal en el estudio de fertilidad femenina.

La edad y algunas etapas reproductivas también importan

La regularidad de la ovulación no permanece idéntica durante toda la vida reproductiva.

Los primeros años después de la menarquia pueden presentar ciclos más variables mientras madura el eje hormonal. También pueden aparecer cambios durante la lactancia y, más adelante, durante la transición hacia la menopausia.

En otras situaciones, una alteración ovulatoria puede relacionarse con insuficiencia ovárica prematura, determinados medicamentos o algunas enfermedades sistémicas.

Por eso una misma palabra —anovulación— puede describir situaciones biológicamente muy diferentes.

Infografía sobre las causas de anovulación y los factores hormonales que pueden impedir o alterar la ovulación.

¿Cómo se estudia si una mujer está ovulando?

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Buscar ayuda por unos ciclos irregulares no significa necesariamente entrar en un estudio complejo ni iniciar un tratamiento de reproducción asistida.

Muchas veces la primera valoración empieza de una forma bastante más sencilla: reconstruyendo cómo han sido los ciclos durante los últimos meses, preguntando por cambios recientes y decidiendo después si realmente hace falta una analítica, una ecografía o alguna prueba para confirmar la ovulación.

No existe una prueba universal que pueda realizarse cualquier día del mes y responder de manera perfecta «sí, ovulas» o «no, no ovulas».

La respuesta se construye combinando varias piezas.

La historia menstrual ya aporta mucha información

Una de las recomendaciones más claras de ASRM es que cuando una mujer presenta ciclos regulares de aproximadamente 21 a 35 días y no existen determinadas señales clínicas, generalmente no hace falta añadir pruebas para demostrar la ovulación.

En cambio, una historia clara de oligomenorrea —reglas muy espaciadas— o amenorrea aporta ya información suficiente sobre una probable alteración ovulatoria como para formular una pregunta más útil:¿por qué está ocurriendo?

Ese cambio de enfoque evita acumular pruebas para confirmar algo que el propio patrón menstrual ya está sugiriendo.

Progesterona en sangre: no siempre tiene que medirse el «día 21»

La progesterona aumenta después de la ovulación porque es producida principalmente por el cuerpo lúteo.

Por eso una determinación de progesterona en la segunda mitad del ciclo puede ayudar a confirmar que ha existido una ovulación reciente.

Pero aquí aparece uno de los errores más repetidos al interpretar analíticas: la progesterona no tiene por qué medirse siempre el día 21.

Ese día solo tiene un sentido aproximado en un ciclo cercano a los 28 días.

ASRM recomienda obtener la muestra aproximadamente una semana antes de la fecha esperada de la siguiente menstruación. Una concentración superior a 3 ng/mL puede aportar evidencia presuntiva de ovulación reciente.

Sin embargo, la progesterona fluctúa considerablemente a lo largo de pocas horas. Por eso un único valor puede ayudar a confirmar que hubo ovulación, pero no permite valorar por sí solo la calidad de toda la fase lútea.

Una cifra aislada rara vez cuenta toda la historia.

Test de ovulación: detectan LH, no la salida del ovocito

Los test domésticos de ovulación miden en la orina el aumento de LH que suele preceder a la ovulación.

Un resultado positivo indica que se ha detectado esa señal hormonal y permite estimar que la ovulación podría producirse próximamente.

Pero el test no observa directamente al folículo liberando el ovocito.

ASRM recuerda además que pueden producirse resultados falsos positivos o falsos negativos y que, en algunas mujeres con PMOS, los niveles de LH pueden dificultar su interpretación.

Por eso un test positivo no confirma de forma absoluta la ovulación.

Y un test negativo aislado tampoco demuestra necesariamente que no haya ocurrido.

La ecografía permite observar el comportamiento de los folículos

La ecografía transvaginal puede mostrar cómo evolucionan los folículos a lo largo del ciclo.

Cuando se realizan exploraciones seriadas, el especialista puede observar cómo un folículo se convierte en dominante y valorar después cambios compatibles con la ovulación.

ASRM incluye la ecografía transvaginal entre las herramientas que pueden resultar útiles cuando la historia menstrual no permite determinar con claridad si existe ovulación.

Esto no debe confundirse con una ecografía basal, que suele realizarse al principio del ciclo y tiene objetivos diferentes, como observar ovarios, útero y folículos antrales.

Puedes consultar qué información aporta exactamente la ecografía basal en el estudio de fertilidad.

La analítica hormonal ayuda a buscar la causa

Cuando existe una alteración ovulatoria persistente, la pregunta deja de ser únicamente si ese mes se ha ovulado.

Hay que intentar comprender por qué la ovulación no está ocurriendo de forma regular.

Según la historia clínica pueden estudiarse TSH, prolactina, FSH, estradiol y otras hormonas. En mujeres con signos de exceso de andrógenos pueden ser necesarias además determinaciones específicas para estudiar PMOS u otras causas endocrinas.

La combinación de pruebas depende del patrón menstrual, los síntomas, la edad, el deseo de embarazo y los antecedentes.

No todas las mujeres con ciclos irregulares necesitan exactamente la misma analítica.

¿Los test de ovulación sirven para saber si tengo anovulación?

Pueden aportar pistas, pero no diagnostican por sí solos la anovulación.

Los test urinarios identifican el aumento de LH que suele preceder a la ovulación. No detectan directamente la liberación del ovocito.

Un test siempre negativo puede ocurrir porque el pico de LH haya sido breve y no se haya detectado, porque las pruebas se hayan realizado en momentos poco adecuados o porque realmente no haya aparecido un pico ovulatorio claro.

Del mismo modo, detectar una elevación de LH no garantiza de manera absoluta que posteriormente el folículo haya liberado el ovocito.

Esto adquiere especial importancia en algunas mujeres con PMOS.

Por eso estos dispositivos pueden resultar muy útiles para estimar la ventana fértil, pero sus resultados deben interpretarse con más cautela cuando se intenta utilizarlos como prueba diagnóstica.

Infografía sobre cómo se estudia la ovulación mediante historia menstrual, progesterona en sangre, test de LH y seguimiento ecográfico.

¿Qué significa la anovulación para la fertilidad?

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En un ciclo en el que no existe ovulación, no hay un ovocito disponible para ser fecundado, por lo que no puede producirse una concepción natural en ese ciclo.

Pero esta frase necesita inmediatamente otra: anovulación no significa necesariamente infertilidad permanente.

Hay mujeres que ovulan de forma intermitente. Pueden presentar algunos ciclos anovulatorios y otros en los que sí se libera un ovocito.

En esas circunstancias existen menos oportunidades de embarazo a lo largo del tiempo, pero la posibilidad no necesariamente desaparece.

Además, la fertilidad nunca depende únicamente de la ovulación.

También influyen la edad, las trompas de Falopio, el útero, otros aspectos de la función ovárica y, cuando existe pareja masculina, el factor espermático.

Por eso comprobar la ovulación suele formar parte de una evaluación más amplia. Puedes ver cómo se integran estas piezas en nuestro artículo sobre el estudio de la fertilidad femenina.

¿La anovulación puede tratarse?

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En muchos casos existen opciones de tratamiento.

Pero no existe un único tratamiento para la anovulación, porque la palabra describe lo que ocurre, no necesariamente la causa.

Si existe una alteración tiroidea, el manejo será diferente al de una hiperprolactinemia.

Cuando se trata de amenorrea hipotalámica relacionada con déficit energético, la Endocrine Society recomienda trabajar sobre el equilibrio energético, la alimentación, el ejercicio y otros factores implicados.

Si existe PMOS y una mujer desea embarazo, la situación es distinta. La guía internacional de 2023 recomienda letrozol como primera opción farmacológica de inducción de ovulación en mujeres con PMOS, infertilidad anovulatoria y sin otros factores relevantes de infertilidad.

Esto no significa que todas las mujeres con ciclos irregulares necesiten medicación para ovular.

También importa el objetivo.

No se aborda de la misma manera una alteración ovulatoria en una mujer que no desea embarazo actualmente que en otra que está intentando concebir.

Por eso el tratamiento empieza antes de elegir un medicamento: empieza intentando identificar correctamente qué está alterando la ovulación.

¿Cuándo conviene consultar?

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No hace falta esperar a que la menstruación desaparezca por completo para comentar una irregularidad en consulta.

Si durante varios meses las reglas llegan de manera muy impredecible, los ciclos se alargan repetidamente, has dejado de menstruar sin estar embarazada o existe dificultad para conseguir embarazo, tiene sentido pedir una valoración.

La Endocrine Society propone estudiar una posible amenorrea hipotalámica cuando los intervalos menstruales superan persistentemente los 45 días o existe ausencia de menstruación durante tres meses o más. Estos criterios pertenecen a ese diagnóstico concreto y no significan que un ciclo aislado de 46 días diagnostique una amenorrea hipotalámica.

También conviene consultar si aparecen otros cambios que puedan ayudar a orientar la causa: secreción de leche fuera del embarazo o la lactancia, aumento marcado del vello, síntomas tiroideos o modificaciones importantes del peso, la alimentación o el ejercicio.

Cuando el motivo es una búsqueda de embarazo, ASRM recomienda iniciar generalmente el estudio de fertilidad tras 12 meses de relaciones regulares sin anticoncepción en mujeres menores de 35 años y tras 6 meses a partir de los 35.

Pero existe un matiz importante: si ya hay ciclos claramente irregulares, amenorrea o una alteración conocida relacionada con infertilidad, la valoración puede comenzar antes.

Consultar en este punto no significa asumir que existe infertilidad.

Significa intentar comprender mejor cómo está funcionando el ciclo.

No ovular un mes no cuenta toda la historia

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Si llevas meses intentando interpretar reglas irregulares, aplicaciones del ciclo, cambios del flujo cervical o test de ovulación, es fácil terminar observando cada señal del cuerpo con una intensidad que aporta cada vez menos respuestas.

A veces, el siguiente paso más útil no consiste en medir todavía más cosas en casa.

Consiste en llevar ese patrón a consulta.

La ovulación no funciona como un interruptor que clasifica definitivamente a una mujer como fértil o infértil. Puede faltar en un ciclo aislado, aparecer solo algunos meses o mantenerse alterada porque existe una causa que merece ser identificada.

Por eso la pregunta importante no es únicamente: «¿He ovulado este mes?»

La pregunta que puede cambiar las decisiones es: «¿Estoy ovulando con regularidad y, si no ocurre, sabemos por qué?»

El objetivo no es entender si la ovulación está ocurriendo con suficiente regularidad, qué puede estar interfiriendo cuando no sucede y si hace falta hacer algo al respecto.

Preguntas frecuentes sobre la anovulación

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¿Puedo tener la regla sin haber ovulado?

Sí. Puede existir sangrado uterino sin una ovulación previa. Por eso tener una regla o un sangrado parecido a una menstruación no confirma automáticamente que el ovario haya liberado un ovocito ese ciclo.

¿Cómo sé si estoy ovulando?

Los ciclos espontáneos y regulares de aproximadamente 21–35 días suelen ser compatibles con ovulación. Cuando existe duda pueden utilizarse, según el caso, progesterona en fase lútea, test urinarios de LH o seguimiento ecográfico.

¿Un ciclo irregular significa que no ovulo?

No necesariamente. Los ciclos irregulares pueden asociarse con alteraciones ovulatorias, pero algunas mujeres con ciclos variables siguen ovulando. Importa más el patrón mantenido que un ciclo aislado diferente.

¿Se puede ovular unos meses sí y otros no?

Sí. La anovulación puede ser intermitente. Algunas mujeres presentan ciclos ovulatorios alternados con otros en los que no se libera un ovocito.

¿Un test de ovulación positivo confirma que he ovulado?

No de forma absoluta. Estos test detectan el aumento de LH que suele preceder a la ovulación, pero no observan directamente la liberación del ovocito. Además, pueden producirse falsos positivos y falsos negativos.

¿Qué nivel de progesterona indica que ha habido ovulación?

ASRM considera que una progesterona sérica superior a 3 ng/mL, medida aproximadamente una semana antes de la menstruación esperada, aporta evidencia presuntiva de ovulación reciente. Un único valor no permite valorar por sí solo la calidad de toda la fase lútea.

¿Puedo quedarme embarazada si tengo anovulación?

Depende de si es persistente o intermitente. En un ciclo sin ovulación no puede producirse una concepción natural porque no existe un ovocito disponible. Sin embargo, algunas mujeres ovulan en otros ciclos y muchas causas de anovulación pueden estudiarse y, cuando está indicado, tratarse.

¿La anovulación tiene tratamiento?

Puede tenerlo, pero depende de la causa. El manejo puede consistir en tratar una alteración hormonal, corregir un déficit energético, abordar PMOS o utilizar tratamientos de inducción de ovulación cuando existe deseo gestacional y están indicados.

Nota informativa

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Autor

Francisco Carrera Sorensen

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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