¿Y si tengo endometriosis? Lo que necesitas saber si te duele la regla y tu fertilidad
¿Y si tengo endometriosis? Lo que necesitas saber si te duele la regla y tu fertilidad
Hay dolores menstruales que obligan a detener el día, relaciones sexuales que duelen y molestias pélvicas que regresan mes tras mes. Durante mucho tiempo, muchas mujeres han escuchado que todo eso forma parte de una regla normal. No siempre es así.
La endometriosis puede explicar algunos de estos síntomas, aunque no todas las mujeres la viven de la misma manera. Algunas presentan un dolor intenso; otras apenas tienen molestias y descubren la enfermedad durante un estudio de fertilidad. También es posible tener endometriosis y conseguir un embarazo espontáneo.
Por eso, recibir el diagnóstico no permite saber por sí solo qué ocurrirá con la fertilidad. Importan la edad, la localización y extensión de las lesiones, la reserva ovárica, el estado de las trompas, la presencia de endometriomas, el tiempo de búsqueda y la existencia de otros factores reproductivos.
Idea clave
La endometriosis puede influir en la fertilidad, pero no significa necesariamente infertilidad. Algunas mujeres consiguen un embarazo espontáneo y otras necesitan tratamiento. La valoración debe tener en cuenta la edad, los síntomas, la reserva ovárica, las trompas, el semen y los antecedentes, evitando tanto restar importancia al problema como asumir que una FIV será inevitable.
Qué es la endometriosis
La endometriosis es una enfermedad crónica en la que aparece tejido similar al endometrio fuera del interior del útero. El endometrio es la capa que recubre la cavidad uterina y se prepara cada mes para un posible embarazo.
Las lesiones de endometriosis se encuentran con mayor frecuencia en la pelvis. Pueden aparecer en el peritoneo, que es la membrana que recubre la cavidad abdominal; en los ovarios; alrededor de las trompas; detrás del útero o cerca del intestino, la vejiga y otras estructuras.
Cuando afecta al ovario puede formar un quiste denominado endometrioma. En la ecografía suele tener un aspecto característico y a veces recibe el nombre de “quiste de chocolate” por el color oscuro de su contenido. Es una expresión gráfica, pero no explica lo verdaderamente importante: su presencia puede relacionarse con inflamación local, cambios en el tejido ovárico y dificultades añadidas al planificar una cirugía o un tratamiento de fertilidad.
La enfermedad puede provocar inflamación, fibrosis y adherencias. Estas últimas son bandas de tejido que pueden unir estructuras que normalmente deberían moverse con libertad. Sin embargo, ni el tamaño de las lesiones ni la extensión observada predicen de manera perfecta la intensidad del dolor. Una endometriosis aparentemente limitada puede causar síntomas importantes, mientras que una enfermedad extensa puede descubrirse casi por casualidad.
Cuando el dolor menstrual merece ser estudiado
Tener alguna molestia durante la regla es frecuente. Lo que no debería normalizarse es un dolor que obliga a faltar al trabajo o a clase, impide dormir, provoca vómitos o mareos, no mejora suficientemente con los analgésicos habituales o condiciona de forma repetida la vida diaria.
La endometriosis también puede producir dolor durante o después de las relaciones sexuales, molestias al defecar u orinar que empeoran con la menstruación, dolor pélvico fuera de la regla, sangrados abundantes, cansancio o síntomas digestivos cíclicos.
Ninguno de estos síntomas confirma por sí solo el diagnóstico. Pueden existir otras explicaciones, y algunas mujeres con endometriosis no presentan el patrón más conocido. Lo relevante es que un dolor persistente, cíclico o limitante merece una valoración clínica, no una invitación indefinida a soportarlo.
La intensidad de los síntomas tampoco permite saber cómo está la fertilidad. Mucho dolor no equivale necesariamente a una afectación reproductiva grave, y la ausencia de dolor no garantiza que ovarios y trompas estén libres de enfermedad.
Cómo se diagnostica la endometriosis
El proceso comienza escuchando la historia. El momento en que aparece el dolor, su relación con la menstruación, las molestias durante las relaciones sexuales, los síntomas intestinales o urinarios y la respuesta a tratamientos anteriores pueden orientar la valoración.
El Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y los Cuidados del Reino Unido (NICE), organismo público que elabora recomendaciones clínicas basadas en la evidencia, aconseja realizar una ecografía transvaginal cuando existe sospecha de endometriosis, incluso si la exploración abdominal o pélvica es normal. La ecografía puede identificar endometriomas y determinadas formas de endometriosis profunda.
Cuando se sospechan lesiones profundas o es necesario conocer mejor su relación con el intestino, la vejiga u otras estructuras, puede indicarse una resonancia magnética realizada e interpretada por profesionales con experiencia.
Una ecografía o una resonancia normales no descartan todas las formas de endometriosis. Las lesiones superficiales pueden ser pequeñas y difíciles de ver mediante pruebas de imagen. Esto no significa que cualquier dolor con una ecografía normal se deba a endometriosis, sino que el resultado debe interpretarse junto con los síntomas y la exploración.
La laparoscopia, una intervención realizada a través de pequeñas incisiones en el abdomen, permite observar directamente la pelvis y obtener tejido para analizarlo. Durante muchos años se consideró imprescindible para confirmar el diagnóstico. Hoy no todas las mujeres necesitan pasar por una operación antes de recibir orientación o tratamiento.
La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), una de las principales organizaciones científicas europeas especializadas en fertilidad y reproducción asistida, reconoce que el diagnóstico puede apoyarse en los síntomas y las pruebas de imagen. La laparoscopia se reserva para situaciones en las que puede aportar una utilidad clínica concreta, como tratar determinadas lesiones o aclarar casos que siguen siendo dudosos.
Cómo puede afectar la endometriosis a la fertilidad
No existe un único mecanismo. La endometriosis puede influir en distintos puntos del proceso reproductivo y su importancia varía de una mujer a otra.
Las adherencias pueden alterar la relación entre el ovario y la trompa. Para que se produzca un embarazo espontáneo, la trompa necesita aproximarse al ovario y recoger el ovocito después de la ovulación. Si la anatomía pélvica está distorsionada, ese encuentro puede resultar más difícil.
Cuando existen endometriomas, puede haber cambios en el entorno del ovario y en el tejido que rodea al quiste. Algunas mujeres presentan además una reserva ovárica reducida, aunque la relación no es idéntica en todos los casos.
También debe considerarse que una intervención quirúrgica sobre el ovario puede eliminar involuntariamente tejido sano y disminuir la reserva, especialmente cuando los quistes son bilaterales, se han realizado operaciones anteriores o la reserva ya era baja.
La inflamación asociada a la enfermedad podría influir en la función de las trompas, la interacción entre el ovocito y el espermatozoide, la fecundación y el desarrollo embrionario. Sin embargo, no siempre es posible identificar cuál de estos mecanismos está actuando en una mujer concreta.
La posible influencia sobre el endometrio y la implantación continúa investigándose. No debería afirmarse que el útero de todas las mujeres con endometriosis rechaza los embriones ni asumir que cualquier fallo de implantación está causado por la enfermedad.
La edad sigue siendo una pieza central. Una endometriosis leve a los 27 años no plantea necesariamente las mismas decisiones que un diagnóstico a los 38, cuando el tiempo reproductivo y la probabilidad de alteraciones cromosómicas embrionarias tienen un peso diferente.
¿Se puede conseguir un embarazo espontáneo?
Sí. Muchas mujeres con endometriosis consiguen un embarazo sin reproducción asistida. El diagnóstico no permite calcular por sí solo la probabilidad individual ni significa que las trompas estén obstruidas, que la reserva sea baja o que todos los ovocitos tengan una competencia reducida.
Cuando se desea un embarazo, un estudio de la fertilidad femenina puede ayudar a conocer la regularidad de los ciclos, la reserva ovárica y la anatomía de los ovarios y las trompas. También debe valorarse el tiempo de búsqueda y realizar un estudio seminal cuando exista una pareja masculina. El objetivo es evitar que toda la explicación recaiga sobre la endometriosis cuando pueden coexistir otros factores.
La hormona antimülleriana o AMH y el recuento de folículos antrales ayudan a estimar la reserva y la posible respuesta a una estimulación. No permiten conocer por sí solos la probabilidad de embarazo espontáneo ni la calidad de cada ovocito.
En términos generales, se recomienda consultar tras doce meses de relaciones sexuales regulares sin anticoncepción si la mujer tiene menos de 35 años, y después de seis meses a partir de esa edad. Sin embargo, cuando existe endometriosis conocida o sospechada, endometriomas, cirugías ováricas previas, ciclos irregulares o dolor importante, puede ser razonable realizar una valoración antes.
Consultar pronto no obliga a iniciar inmediatamente una FIV. Permite conocer mejor el punto de partida y decidir si conviene seguir intentando el embarazo espontáneo, tratar una alteración concreta o plantear reproducción asistida.
El tratamiento hormonal controla la enfermedad, pero no aumenta la fertilidad mientras se utiliza
Los anticonceptivos hormonales, los progestágenos y otros tratamientos que reducen la estimulación hormonal de las lesiones pueden aliviar el dolor y disminuir la actividad de la enfermedad. Son opciones valiosas cuando el objetivo principal es controlar los síntomas.
Sin embargo, estos tratamientos frenan la ovulación o impiden la búsqueda de embarazo mientras se utilizan. No se indican con la finalidad de aumentar la probabilidad de embarazo espontáneo durante el tratamiento.
Esto no significa que sean perjudiciales para la fertilidad futura. Significa que cumplen otro objetivo: controlar el dolor y la actividad de la enfermedad. La elección depende de si en ese momento se busca un embarazo, se desea posponerlo o se necesita primero mejorar la calidad de vida.
Qué significa la supresión ovárica
La expresión supresión ovárica puede sonar más drástica de lo que realmente describe. Consiste en utilizar medicación hormonal para reducir temporalmente la actividad de los ovarios y la producción de estrógenos. Como las lesiones de endometriosis responden en parte a estas hormonas, el tratamiento puede disminuir su actividad y aliviar los síntomas.
No destruye los ovarios ni elimina la reserva ovárica. Su efecto es temporal, aunque durante el tratamiento pueden aparecer sofocos, sequedad vaginal, cambios en el estado de ánimo u otros síntomas relacionados con la disminución de estrógenos, dependiendo del medicamento y de la duración.
La supresión ovárica no debe utilizarse con la única finalidad de mejorar la fertilidad espontánea. Tampoco existe evidencia suficiente para indicar de forma universal varios meses de tratamiento hormonal antes de una FIV.
Una revisión de 11 ensayos clínicos con 1.435 mujeres, publicada en 2026, comparó diferentes pretratamientos hormonales antes de la FIV y no encontró una mejora clara de la tasa de embarazo clínico frente a comenzar el protocolo sin esos pretratamientos. La información sobre nacimientos fue más limitada y debe interpretarse con cautela.
Por tanto, la cuestión no es si estos medicamentos son buenos o malos, sino para qué se indican. Pueden ser adecuados para controlar síntomas o en situaciones clínicas concretas, pero no deberían presentarse como un paso obligatorio para todas las mujeres con endometriosis antes de una FIV.
Cuándo puede ayudar la cirugía
La cirugía puede aliviar el dolor, tratar determinadas lesiones, liberar adherencias o restaurar parte de la anatomía pélvica. En casos seleccionados también puede favorecer la posibilidad de embarazo espontáneo.
Sin embargo, no toda endometriosis necesita operarse y la cirugía no garantiza que el dolor desaparezca, que la enfermedad no regrese o que se consiga un embarazo.
La decisión depende de la intensidad y localización de los síntomas, el tamaño y aspecto de los endometriomas, la anatomía, las intervenciones anteriores, la edad, la reserva ovárica y el plan reproductivo. También importa la experiencia del equipo, especialmente en la endometriosis profunda.
Cuando existe un endometrioma, operar el ovario requiere particular prudencia. La pared del quiste puede estar adherida al tejido ovárico sano y, al retirarla, pueden perderse folículos. Esto no significa que nunca deba operarse, sino que el beneficio esperado tiene que justificar el posible efecto sobre la reserva.
Antes de una FIV no se recomienda extirpar sistemáticamente todos los endometriomas con la única finalidad de mejorar los resultados. La cirugía puede considerarse si existe dolor importante, sospecha de una lesión diferente, crecimiento preocupante, dificultad técnica para acceder a los folículos o alguna otra razón clínica individual.
Cuando la prioridad es tener un hijo, la pregunta no debería ser únicamente si es posible operar. También hay que valorar si esa operación mejora realmente las posibilidades reproductivas o si puede consumir tiempo y reserva ovárica sin aportar un beneficio suficiente.
Inseminación artificial, FIV e ICSI
La reproducción asistida no constituye un único camino ni se indica de la misma manera en todas las mujeres con endometriosis.
La inseminación artificial puede plantearse en algunas mujeres jóvenes con enfermedad leve, trompas permeables, una reserva adecuada y un semen compatible con la técnica. Su utilidad disminuye cuando existen alteraciones tubáricas importantes, una edad reproductiva más avanzada u otros factores asociados.
La fecundación in vitro permite estimular los ovarios, recuperar los ovocitos y fecundarlos en el laboratorio. De esta forma evita parte de las dificultades relacionadas con la captación del ovocito por la trompa o con una anatomía pélvica alterada.
La ICSI consiste en introducir un espermatozoide dentro de cada ovocito maduro. No se indica automáticamente por tener endometriosis. Su utilización depende también de las características del semen, de los antecedentes de fecundación y de los criterios del laboratorio.
La FIV puede ser una opción cuando las trompas están afectadas, existe un factor masculino, el tiempo reproductivo es limitado, han fracasado alternativas anteriores o la situación clínica hace poco probable el embarazo espontáneo. En Fertinotas explicamos con mayor detalle las diferencias entre la inseminación artificial y la FIV y por qué la elección depende del conjunto del estudio.
Los resultados dependen de la edad, la reserva ovárica, el número de ovocitos obtenidos, el semen, el desarrollo embrionario y otros factores. La enfermedad puede dificultar algunas etapas, especialmente en los casos más avanzados, pero no impide que muchas mujeres consigan un embarazo mediante reproducción asistida.
¿Conviene congelar ovocitos?
La preservación de la fertilidad puede considerarse en determinadas mujeres con endometriosis, pero no debe presentarse como una recomendación universal.
Puede resultar especialmente relevante cuando existen endometriomas bilaterales, se prevé una cirugía sobre los ovarios, ya se ha operado anteriormente, la reserva parece disminuir o se desea posponer la maternidad durante varios años.
La edad en el momento de vitrificar influye de manera importante en las posibilidades futuras. También cuentan la reserva, el número de ovocitos que podrían obtenerse y la posibilidad de necesitar más de una estimulación. Nuestro artículo sobre la mejor edad para vitrificar ovocitos ayuda a entender por qué la edad biológica y el momento vital no siempre coinciden.
Congelar ovocitos no garantiza un embarazo posterior ni detiene la evolución de la endometriosis. Su objetivo es conservar una posibilidad reproductiva con ovocitos de la edad actual. La decisión necesita una conversación individualizada sobre beneficios, limitaciones, tiempos y expectativas realistas.
Cuando se plantea esta opción, también conviene comprender cuántos ovocitos puede ser necesario vitrificar y por qué una cifra orientativa nunca equivale a una garantía individual.
El embarazo no cura la endometriosis
Durante el embarazo no hay menstruaciones y se producen cambios hormonales que pueden reducir temporalmente algunos síntomas. Esto llevó durante años a presentar el embarazo como una especie de tratamiento natural.
La endometriosis no se cura por quedarse embarazada. Algunas mujeres mejoran durante la gestación, otras continúan con molestias y los síntomas pueden reaparecer después del parto y de la recuperación de los ciclos menstruales.
Tampoco debería recomendarse adelantar una maternidad no deseada como tratamiento de la enfermedad. El deseo de tener hijos, el momento de hacerlo y la atención médica de la endometriosis son cuestiones relacionadas, pero no intercambiables.
Vivir con endometriosis sin que toda la vida gire alrededor de ella
La endometriosis puede afectar al cuerpo, a la sexualidad, al trabajo, a la pareja y a la forma de imaginar el futuro reproductivo. Cuando el diagnóstico tarda años, poner nombre a lo que ocurre puede aliviar, pero también abrir nuevas preocupaciones.
No todas las mujeres necesitarán cirugía, reproducción asistida o preservación de la fertilidad. Algunas requerirán un seguimiento más estrecho y otras podrán centrarse durante un tiempo en el control del dolor. El plan puede cambiar cuando cambian los síntomas, la edad o el deseo de embarazo.
Una atención adecuada no consiste únicamente en localizar lesiones. También debe escuchar cuánto condiciona el dolor, qué prioridad tiene la fertilidad y qué decisiones son asumibles para esa mujer en ese momento.
La endometriosis merece ser tomada en serio, pero no debe convertirse en una predicción cerrada. Conocer la situación permite elegir con más criterio y evitar dos errores opuestos: esperar durante demasiado tiempo cuando existen factores que aconsejan actuar o iniciar tratamientos complejos solo por miedo.
Preguntas frecuentes sobre endometriosis y fertilidad
🟣 ¿Puedo quedarme embarazada si tengo endometriosis?
Sí. Muchas mujeres con endometriosis consiguen un embarazo espontáneo. Otras pueden necesitar cirugía o reproducción asistida, dependiendo de la edad, las trompas, la reserva ovárica, el semen, el tiempo de búsqueda y la extensión de la enfermedad. El diagnóstico, por sí solo, no permite conocer la probabilidad individual.
🟣 ¿Es necesario operar la endometriosis para mejorar la fertilidad?
No siempre. La cirugía puede ser útil en casos seleccionados, pero debe valorarse con especial prudencia cuando afecta a los ovarios porque puede reducir la reserva ovárica. Antes de decidir, conviene comparar el posible beneficio sobre el dolor o la anatomía con el efecto sobre los folículos y el tiempo reproductivo.
🟣 ¿Debería congelar mis ovocitos si tengo endometriosis?
No todas las mujeres con endometriosis necesitan hacerlo. Puede valorarse cuando existen endometriomas en ambos ovarios, se prevé una cirugía ovárica, ha habido operaciones anteriores, la reserva está disminuida o se desea posponer la maternidad. La edad y el número de ovocitos que puedan obtenerse influyen en el posible beneficio.
🟣 ¿El embarazo cura la endometriosis?
No. Los cambios hormonales y la ausencia de menstruación pueden mejorar temporalmente algunos síntomas, pero el embarazo no elimina la enfermedad. Las molestias pueden reaparecer después del parto y de la recuperación de los ciclos.
🟣 ¿Puedo tener endometriosis aunque la ecografía o la resonancia sean normales?
Sí. Las pruebas de imagen detectan especialmente bien los endometriomas y determinadas formas de endometriosis profunda, pero pueden no mostrar lesiones superficiales. Un resultado normal no confirma ni descarta por sí solo la enfermedad; debe interpretarse junto con los síntomas, la exploración y la valoración especializada.
🟣 ¿Tener endometriosis significa que no podré quedarme embarazada?
No. Puede dificultarlo, pero no lo impide necesariamente. Muchas mujeres con endometriosis tienen hijos, algunas de forma natural y otras con tratamientos. Lo importante es saber cómo está tu fertilidad y qué opciones hay en tu caso.
🟣 ¿La cirugía mejora las posibilidades de embarazo?
En algunos casos, sí. Por ejemplo, si hay quistes grandes o adherencias que dificultan la fecundación. Pero no siempre es necesaria, y debe evaluarse con mucho cuidado para no dañar la reserva ovárica.
🟣 ¿Es recomendable congelar óvulos si tengo endometriosis?
Puede ser una opción si eres joven y aún no quieres buscar embarazo, especialmente si tienes endometriomas o riesgo de necesitar cirugía ovárica. No es una garantía, pero puede darte margen para decidir más adelante.
🟣 ¿La endometriosis desaparece tras el embarazo?
El embarazo puede aliviar los síntomas durante un tiempo, pero no cura la enfermedad. Algunas mujeres notan mejoría, y otras vuelven a tener molestias tras dar a luz o dejar de lactar.
🟣 ¿Qué pasa si tengo síntomas pero ninguna prueba lo confirma?
Es muy común. La endometriosis no siempre se ve en ecografías o resonancias. Si tus síntomas son claros, un equipo con experiencia puede hacer un diagnóstico clínico sin necesidad de operar solo para “confirmarlo”.
Nota informativa
En Fertinotas hacemos un esfuerzo por ayudar a comprender situaciones médicas y reproductivas complejas desde un enfoque didáctico, divulgativo y científicamente riguroso. Sin embargo, este contenido ofrece información general y no sustituye ni pretende sustituir la valoración, el diagnóstico, el tratamiento o el seguimiento realizados por un profesional sanitario.
Ante dolor menstrual intenso, síntomas pélvicos persistentes, dificultades para conseguir un embarazo o dudas sobre una cirugía, la preservación de la fertilidad o un tratamiento de reproducción asistida, consulta con tu médico, ginecólogo, especialista en reproducción, embriólogo clínico o equipo sanitario.
Autor
Francisco Carrera
Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).
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