¿Cómo se evalúa a una donante de óvulos? Pruebas y criterios de selección

Profesional sanitaria durante la evaluación clínica de una mujer candidata a donar óvulos en una consulta de reproducción asistida.
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Quizá en una consulta te hayan hablado de utilizar óvulos donados y quieras entender qué supondría para ti. Puede que llegaras a esa conversación después de varios tratamientos o que sea una de las primeras opciones que te han propuesto.

En cualquiera de esas situaciones, es habitual que las preguntas se mezclen: cómo funciona, qué posibilidades ofrece, qué parte del tratamiento harías tú y qué significa que el óvulo proceda de otra mujer.

Comprender el procedimiento ayuda a ordenar esas dudas. La ovodonación permite buscar un embarazo mediante una fecundación in vitro con óvulos de una donante. La mujer que recibe el embrión lleva la gestación, y el tratamiento se organiza teniendo en cuenta su salud y sus circunstancias.

Para algunas personas, conocer esta posibilidad abre un camino que desean explorar. Para otras, requiere revisar una idea de maternidad que habían imaginado de otra manera. La información puede explicarse en una consulta; lo que significa personalmente puede necesitar más conversaciones.

Idea clave:

La ovodonación es un tratamiento de fecundación in vitro en el que se utilizan óvulos de una donante. Los embriones se forman en el laboratorio y después se transfieren al útero de la mujer que busca el embarazo.

La valoración combina las posibilidades reproductivas, la salud de quien va a gestar y sus preferencias personales.

Qué es la ovodonación y qué cambia en el tratamiento

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En una fecundación in vitro, los óvulos se fecundan en el laboratorio con espermatozoides. Los embriones que se forman permanecen allí durante sus primeros días de desarrollo y, posteriormente, se introduce un embrión en el útero mediante una transferencia embrionaria.

La ovodonación sigue ese mismo recorrido. La diferencia es que los óvulos proceden de otra mujer.

Esto permite separar dos partes del tratamiento que a veces se confunden. La donante recibe la medicación para estimular sus ovarios y se somete a la extracción de los óvulos. La mujer que recibirá el embrión pasa por una valoración médica y por la preparación necesaria para la transferencia.

El semen puede proceder de la pareja o de un donante. Cuando ambos gametos —el óvulo y el espermatozoide— son donados, se habla de doble donación. Es diferente de recibir embriones donados, que ya estaban creados antes de destinarse al tratamiento de otras personas.

Las fases de una fecundación in vitro ayudan a comprender qué sucede en cada momento, aunque la preparación de quien recibe óvulos donados tiene sus particularidades.

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Por qué puede proponerse utilizar óvulos donados

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La ovodonación puede considerarse cuando los óvulos propios ofrecen pocas posibilidades de conseguir un nacimiento, cuando los ovarios han dejado de funcionar o cuando existe un riesgo de transmitir determinadas enfermedades genéticas. Algunos tratamientos médicos, como ciertos tratamientos contra el cáncer, también pueden afectar a la función de los ovarios.

Estas situaciones aparecen entre las indicaciones de la donación de óvulos recogidas por la autoridad británica de reproducción asistida. Sin embargo, saber si esta opción tiene sentido para una mujer concreta requiere estudiar su historia. www.hfea.gov.uk

La edad, la respuesta a la estimulación y lo ocurrido en tratamientos anteriores aportan información diferente. Por ejemplo, obtener pocos óvulos y obtener embriones que no han dado lugar a un embarazo son situaciones que necesitan interpretarse por separado.

Por eso la recomendación debería acompañarse de una explicación comprensible: qué se ha observado, qué posibilidades se estiman con los óvulos propios y qué podría cambiar al utilizar óvulos donados. Un resultado aislado o un intento fallido no bastan, por sí solos, para responder a esas preguntas.

También importa cómo encaja esa propuesta con lo que la mujer desea. Entender las razones médicas puede ayudar a decidir, pero no determina por sí solo cuándo una persona se siente preparada para avanzar.

Infografía sobre cómo se evalúa a una donante de óvulos mediante antecedentes personales y familiares, valoración médica y ginecológica, cribado de infecciones y evaluación genética.

Cómo se estudia a la donante

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Antes de que sus óvulos puedan utilizarse, la donante pasa por una evaluación de su salud física y psicológica. Se revisan sus antecedentes personales y familiares y se realizan pruebas para detectar determinadas infecciones y alteraciones genéticas.

El documento español de estudio de donantes de gametos establece que las donantes de óvulos deben tener al menos 18 años y menos de 35. La edad es uno de los criterios de selección, junto con el resto de la valoración.

En este proceso puede aparecer la expresión «estudio de portadores». Una persona portadora tiene una variante genética que, en determinadas enfermedades recesivas, habitualmente no le causa síntomas. Sin embargo, podría transmitirla a su descendencia.

El riesgo de algunas de estas enfermedades aparece cuando el óvulo y el espermatozoide aportan variantes causantes de enfermedad en el mismo gen. Para reducirlo, pueden compararse las pruebas de la donante con las de quien aporta el semen.

Esta comparación responde a una pregunta genética concreta. No mide si el cuerpo de la mujer que va a gestar «aceptará» el embrión. Además, su alcance depende de las enfermedades incluidas en el estudio: las recomendaciones de evaluación genética en tratamientos con donación señalan la importancia de explicar tanto los resultados como el riesgo que permanece después de las pruebas.

Cómo se prepara el útero para recibir el embrión

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La preparación comienza por revisar la salud de la mujer que llevará el embarazo: sus antecedentes, los medicamentos que utiliza y cualquier circunstancia que pueda influir en el tratamiento o en la gestación. También se valora el útero y, cuando corresponde, su cavidad interior.

Después se planifica la preparación del endometrio, el tejido que recubre el útero por dentro y en el que puede implantarse el embrión.

A lo largo del ciclo, este tejido cambia bajo la influencia de las hormonas. Primero crece y después se transforma para permitir la implantación. El tratamiento busca coordinar ese momento con la etapa de desarrollo del embrión.

En mujeres que ovulan puede aprovecharse su propio ciclo, según las circunstancias. En otras situaciones se emplean hormonas para preparar el endometrio. Por eso dos mujeres que realizan una ovodonación pueden seguir calendarios y pautas diferentes.

La progesterona participa en esa transformación del endometrio. Importan tanto su administración como el momento en que se inicia, porque forman parte de la coordinación con el embrión.

Más que memorizar nombres, conviene salir de la consulta entendiendo para qué sirve cada medicamento, cómo utilizarlo y con quién contactar si surge alguna duda. La receptora no necesita la punción ovárica destinada a obtener los óvulos de la donante.

Del óvulo donado al embrión

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Los óvulos pueden utilizarse después de su extracción o haber sido conservados mediante vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida. Si estaban vitrificados, se calientan en el laboratorio y se comprueba cuáles han sobrevivido antes de utilizarlos.

Tras la fecundación, el equipo observa cómo evolucionan los embriones. Algunos continúan dividiéndose y otros dejan de desarrollarse. Por eso el número de óvulos disponibles al principio no equivale al número de embriones que podrán transferirse.

Durante esos días, el embrión pasa de ser una célula a una estructura más organizada. Cuando alcanza la fase de blastocisto, ya presenta distintos grupos celulares y una cavidad interna. Este desarrollo desde la fecundación hasta el blastocisto explica por qué el laboratorio necesita observar su evolución durante varios días.

En este punto conviene distinguir dos cuestiones. Una es utilizar óvulos frescos o vitrificados. Otra es transferir un embrión en ese proceso o congelarlo para transferirlo más adelante. Se pueden obtener embriones a partir de óvulos frescos y conservarlos antes de utilizarlos.

La transferencia de embriones congelados permite preparar el útero en otro ciclo. La organización depende de la situación clínica y del plan acordado con el centro.

La transferencia y la espera hasta la prueba

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La transferencia consiste en introducir el embrión en el útero a través de un tubo fino y flexible que pasa por el cuello uterino. Habitualmente no requiere anestesia y es un procedimiento distinto de la extracción de óvulos.

En ovodonación, las recomendaciones europeas sobre transferencia embrionaria aconsejan transferir un solo embrión. Se busca reducir el riesgo de embarazo múltiple, que añade riesgos para la mujer y los bebés. La edad de la receptora no es, por sí sola, un motivo para transferir dos.

Después comienza la espera hasta la prueba de embarazo, que se realiza en la fecha indicada por el equipo. Si el resultado es positivo, el seguimiento posterior permitirá comprobar la localización y la evolución de la gestación.

Cómo entender las probabilidades que te ofrecen

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Es natural querer una cifra que ayude a imaginar las posibilidades. Para que sea útil, hay que saber qué está contando.

Una tasa de pruebas positivas informa de cuántas veces se ha detectado la hormona del embarazo. Una tasa de embarazo clínico se refiere a embarazos confirmados clínicamente, habitualmente mediante ecografía. Una tasa de nacidos vivos cuenta los casos que terminan con el nacimiento de al menos un bebé vivo.

También importa desde dónde empieza la cuenta. Un resultado «por transferencia» incluye procedimientos en los que se llegó a transferir un embrión. Un resultado «por tratamiento iniciado» puede incluir situaciones en las que no se alcanzó ese paso.

Si se habla de una probabilidad acumulada, conviene preguntar cuántas transferencias o qué periodo comprende. Puede reunir las oportunidades de utilizar varios embriones procedentes de un mismo tratamiento.

Una pregunta sencilla ayuda a aclararlo: «¿Esta cifra se refiere a un nacimiento después de una transferencia o al conjunto del tratamiento?».

Después habrá que valorar hasta qué punto esos resultados representan tu situación. Las cifras orientan; la estimación individual necesita considerar los antecedentes y las características concretas del tratamiento.

El embarazo después de una ovodonación

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El óvulo y la mujer que gesta influyen en aspectos diferentes del proceso. Utilizar óvulos de una donante joven puede modificar las posibilidades reproductivas, pero la edad y la salud de quien lleva el embarazo siguen siendo relevantes.

Además, los embarazos con óvulos donados se asocian con un mayor riesgo de problemas hipertensivos, incluida la preeclampsia. Esta complicación combina la aparición de hipertensión durante el embarazo con signos de afectación de órganos de la madre o de la función de la placenta. La información sobre riesgos de los tratamientos de fertilidad de la HFEA recoge esta asociación.

El aumento del riesgo también se ha observado al comparar estos embarazos con los obtenidos mediante FIV con óvulos propios, como recoge una revisión de estudios publicada en Human Reproduction sobre preeclampsia y ovodonación. Son resultados de grupos de mujeres, no una predicción de lo que ocurrirá en un embarazo concreto.

La utilidad de conocerlo es planificar el seguimiento. El equipo tendrá en cuenta cómo se ha conseguido el embarazo, los antecedentes y otros factores para valorar la vigilancia y las medidas preventivas que correspondan.

Así, la conversación previa al tratamiento abarca tanto las posibilidades de embarazo como las condiciones de salud para llevarlo adelante.

La genética y lo que esta decisión significa personalmente

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En la ovodonación, la información genética del embrión procede del óvulo de la donante y del espermatozoide utilizado. La mujer que gesta proporciona el entorno en el que se desarrolla el embarazo, pero no aporta la herencia genética del óvulo.

A veces se menciona la epigenética al hablar de este tema. La epigenética estudia mecanismos que regulan cómo se utilizan los genes. Ayuda a comprender el desarrollo, pero no permite prometer que un bebé heredará rasgos físicos de la mujer que lo gesta.

Explicar esta diferencia con honestidad es importante. Para algunas mujeres, la relación genética tiene un peso considerable; para otras, la posibilidad de gestar y criar ocupa el lugar principal. También puede cambiar la forma de vivirlo a medida que se conoce mejor el tratamiento.

El vínculo familiar se irá construyendo a través de la relación y los cuidados. Esa perspectiva puede convivir con preguntas sobre los orígenes, el parecido físico o cómo hablar de la donación con el futuro hijo.

Si esas cuestiones necesitan más espacio, el acompañamiento psicológico especializado puede ayudar a explorarlas, individualmente o en pareja. Su función es facilitar una decisión propia y reflexionada, no orientar a todas las personas hacia la misma elección.

Antes de dar el siguiente paso

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Una buena conversación sobre ovodonación permite comprender por qué se propone, qué preparación requiere y qué resultados cabe esperar de forma realista. También deja espacio para preguntar por lo que significa personalmente.

Quizá al terminar tengas claro que quieres continuar. Quizá necesites otra consulta para ordenar algunas dudas. Poder expresar ambas cosas forma parte de una atención que tiene en cuenta a la persona, además del tratamiento.

Preguntas frecuentes

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¿Cuánto tiempo dura un tratamiento de ovodonación?

Depende de la valoración previa, de la disponibilidad de óvulos y de la preparación para la transferencia. Utilizar óvulos de un banco o coordinar una donación en fresco puede implicar tiempos diferentes. El centro debe explicar el calendario previsto y qué circunstancias podrían modificarlo.

¿Hay que intentar antes una FIV con óvulos propios?

No es un requisito universal. La ovodonación puede considerarse después de tratamientos previos o plantearse desde el principio, según la situación médica. La recomendación debe explicar las alternativas y tener en cuenta las preferencias de la mujer.

¿Se puede realizar si ya no tengo la regla?

Puede ser posible, porque en determinadas situaciones el endometrio puede prepararse mediante medicación hormonal. Es necesaria una valoración del útero y de la salud general para determinar si el tratamiento y el embarazo resultan médicamente adecuados.

¿Qué conviene comprobar en el presupuesto?

Es útil saber si incluye los óvulos donados, la fecundación, el cultivo de los embriones, la transferencia y el seguimiento inicial. También debe aclararse qué medicación se paga aparte y qué costes tienen la congelación, la conservación y las posibles transferencias posteriores.

Sobre este contenido divulgativo

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Este contenido ofrece información médica de carácter divulgativo y no sustituye una valoración individual.

La indicación de una ovodonación, la preparación y el seguimiento deben adaptarse a la situación clínica y a las preferencias de cada persona.

Autor

Francisco Carrera Sorensen

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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