Antioxidantes y fertilidad masculina: cuando más no significa mejor

Cápsulas de suplementos formando espermatozoides en movimiento, metáfora de fertilidad masculina
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Los antioxidantes suelen presentarse como aliados de la fertilidad masculina, pero su efecto puede depender del equilibrio previo del organismo. Un estudio experimental sugiere que las dosis elevadas de algunos micronutrientes podrían dañar el ADN espermático cuando no existe una necesidad concreta de suplementación.

Los suplementos con antioxidantes se han convertido en una presencia habitual en la búsqueda de mejorar la fertilidad masculina. Vitamina C, zinc, folato o carnitina aparecen en numerosas fórmulas destinadas a proteger los espermatozoides y mejorar la calidad seminal.

La idea parece lógica: si el estrés oxidativo puede dañar el esperma, aumentar las defensas antioxidantes debería ayudar a protegerlo.

Pero el organismo rara vez funciona siguiendo una regla tan sencilla.

Los antioxidantes cumplen funciones esenciales, pero eso no significa que cualquier cantidad resulte beneficiosa. En biología, tan importante como disponer de determinados nutrientes es mantenerlos dentro de un equilibrio adecuado. Y, en ocasiones, añadir más a un sistema que ya funciona correctamente puede desplazar esa balanza en la dirección contraria.

Un estudio experimental publicado en la revista científica F&S Science ha explorado precisamente esta posibilidad: qué sucede cuando se administran dosis crecientes de antioxidantes a animales sanos y cómo cambia la respuesta cuando ya existe estrés oxidativo.

¿Los antioxidantes pueden mejorar la calidad del esperma?

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Para comprender la pregunta que plantea el estudio, primero hay que acercarse a un equilibrio microscópico que se produce continuamente dentro del organismo.

Las células generan de manera natural unas moléculas conocidas como especies reactivas de oxígeno. A menudo se habla de ellas como si fueran simples residuos perjudiciales, pero no siempre lo son. En cantidades controladas, participan en procesos biológicos normales, incluidos algunos pasos necesarios para que los espermatozoides adquieran la capacidad de fecundar.

El problema aparece cuando estas moléculas se acumulan en exceso y superan la capacidad defensiva del organismo. Es lo que se conoce como estrés oxidativo.

Los espermatozoides son especialmente sensibles a este desequilibrio. Su membrana contiene una elevada proporción de ácidos grasos vulnerables a la oxidación y dispone de pocos recursos internos para reparar determinados daños. Cuando el estrés oxidativo es elevado, puede afectar a la movilidad, la membrana celular y la integridad del ADN espermático.

Los antioxidantes ayudan a controlar esas reacciones. De ahí que muchos suplementos para la fertilidad masculina incorporen vitaminas, minerales y otros compuestos destinados a reforzar las defensas celulares.

Sin embargo, neutralizar todos los procesos oxidativos no sería deseable. El objetivo no es llevar la balanza completamente hacia el lado antioxidante, sino conservarla en un punto adecuado.

El estudio que plantea una pregunta incómoda

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Un trabajo de investigación, titulado The dual nature of micronutrients on fertility: too much of a good thing?, realizado por Aron Moazamian, Elisa Hug, Pauline Villeneuve y otros investigadores, entre ellos Jorge Hallak, Robert John Aitken y Joël R. Drevet, y que fue publicado en F&S Science, volumen 6, número 3, en agosto de 2025, evaluó precisamente este asunto.

Consultar el estudio científico original

Los investigadores querían estudiar cómo influían dosis crecientes de cuatro micronutrientes antioxidantes habituales —vitamina C, zinc, folato y carnitina— sobre diferentes aspectos de la función reproductiva masculina.

No se limitaron a observar el número o la movilidad de los espermatozoides. También analizaron el equilibrio oxidativo del organismo, la integridad estructural del ADN espermático y, en una parte del experimento, los resultados reproductivos obtenidos después del apareamiento.

Cómo se realizó la investigación

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El estudio se llevó a cabo en ratones. Esta precisión es fundamental: se trata de una investigación experimental en animales, no de un ensayo clínico realizado en hombres.

Los investigadores trabajaron principalmente con ratones sanos y fértiles. Durante un ciclo completo de formación de los espermatozoides, les administraron dosis crecientes de vitamina C, zinc, folato o carnitina.

Después evaluaron parámetros seminales como el recuento, la movilidad, la viabilidad y la integridad del acrosoma, una estructura situada en la cabeza del espermatozoide que resulta necesaria para la fecundación.

También estudiaron distintas señales de daño en el ADN espermático: oxidación, fragmentación y alteraciones en su compactación. El ADN de los espermatozoides debe viajar extraordinariamente condensado dentro de una cabeza celular diminuta; cuando esa organización se deteriora, puede reducirse su capacidad funcional.

Por último, los investigadores repitieron parte del experimento con la dosis más elevada de carnitina. En esta fase analizaron tanto los resultados reproductivos de los ratones sanos como el efecto de la misma suplementación en otro modelo de ratones con estrés oxidativo y subfertilidad.

Qué ocurrió en los ratones sanos

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A primera vista, los suplementos apenas modificaron los parámetros seminales convencionales. El recuento, la movilidad y otras medidas habituales no mostraron grandes mejoras.

Sin embargo, al observar con mayor profundidad, apareció una señal relevante.

Las dosis elevadas de los cuatro micronutrientes alteraron el equilibrio redox del plasma sanguíneo y comprometieron la integridad del ADN de los espermatozoides. El tipo de daño no fue idéntico con todos los compuestos, sino que varió según el micronutriente administrado.

La carnitina produjo el resultado más llamativo. Sus dosis moderadas y elevadas se asociaron con una fragmentación importante del ADN espermático. Los investigadores confirmaron esta observación en un segundo experimento realizado con la dosis más alta.

Cuando estos machos se aparearon con hembras, se observó una reducción de la tasa de embarazo y un menor número total de crías.

El suplemento no había mejorado la fertilidad de unos animales que ya estaban sanos. Al contrario: en las condiciones concretas del experimento, la dosis elevada se relacionó con peores resultados reproductivos.

Qué ocurrió cuando ya existía estrés oxidativo

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La misma dosis alta de carnitina produjo un efecto diferente en los ratones con estrés oxidativo.

En estos animales, que partían de un sistema antioxidante alterado y de una situación de subfertilidad, la carnitina mejoró la integridad del ADN espermático.

Es una diferencia que resume el mensaje central del estudio.

Una intervención que puede resultar perjudicial cuando el organismo está equilibrado podría ofrecer protección cuando existe un desequilibrio previo. El efecto no depende solamente del nombre del suplemento, sino también de la dosis y de la situación biológica de partida.

Qué es el estrés reductivo

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Estamos acostumbrados a escuchar que el estrés oxidativo es perjudicial. Menos conocido es el fenómeno situado en el otro extremo de la balanza: el estrés reductivo.

El estrés reductivo aparece cuando la capacidad antioxidante es excesiva en relación con las necesidades de la célula. En ese contexto, pueden bloquearse o alterarse reacciones oxidativas que forman parte del funcionamiento normal del organismo.

Puede imaginarse como un termostato. El problema no consiste únicamente en que la temperatura suba demasiado; bajarla de forma desproporcionada tampoco crea un entorno adecuado. El sistema necesita permanecer dentro de un intervalo.

Con los antioxidantes sucede algo parecido. Su función no consiste en borrar toda huella de oxidación, sino en evitar que sobrepase determinados límites.

En el estudio, las dosis elevadas desplazaron ese equilibrio en los ratones sanos y provocaron daños en componentes esenciales de los espermatozoides, incluido su ADN. Los autores interpretan estos resultados como una advertencia frente al uso indiscriminado de antioxidantes y defienden una suplementación más personalizada.

Lo que este estudio significa —y lo que no significa—

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La investigación no demuestra que la vitamina C, el zinc, el folato o la carnitina sean perjudiciales para todos los hombres.

Tampoco permite saber si las dosis estudiadas causarían exactamente los mismos efectos en seres humanos. El metabolismo, la absorción de los nutrientes y la respuesta reproductiva no son idénticos entre ratones y personas.

Por tanto, no sería correcto trasladar directamente estos resultados a la práctica clínica ni concluir que un hombre que toma carnitina sufrirá daño en el ADN de sus espermatozoides.

Lo que sí muestra el estudio es un mecanismo biológicamente plausible que merece atención: aumentar las defensas antioxidantes sin conocer la situación de partida puede no ser inocuo. Más suplemento no equivale necesariamente a mayor protección.

La investigación también recuerda una limitación importante de los estudios sobre fertilidad masculina. Un seminograma convencional puede mostrar pocos cambios mientras existen alteraciones más sutiles en la integridad del ADN espermático. Por eso, una aparente estabilidad en el número o la movilidad de los espermatozoides no permite descartar todos los efectos celulares.

Qué sabemos en humanos sobre los suplementos para la fertilidad masculina

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La evidencia clínica disponible sigue siendo incierta.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada también en 2025 reunió 50 ensayos clínicos sobre suplementos dietéticos en hombres con infertilidad. Algunos productos se asociaron con mejoras aisladas en determinados parámetros seminales: por ejemplo, la carnitina mostró efectos sobre la movilidad y la combinación de zinc y ácido fólico sobre la concentración espermática.

Sin embargo, los investigadores no encontraron pruebas convincentes de que los suplementos mejorasen las tasas de embarazo o de nacimiento. Además, la mayoría de los estudios presentaba problemas metodológicos y la certeza global de la evidencia era baja o muy baja.

Esto ayuda a situar el nuevo experimento en su contexto.

Los suplementos no deben considerarse necesariamente inútiles, pero tampoco pueden presentarse como una solución universal para la infertilidad masculina. Un cambio en un parámetro del semen no siempre se traduce en una mayor probabilidad de embarazo y, mucho menos, garantiza un nacimiento.

Entonces, ¿conviene tomar suplementos para mejorar el esperma?

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Depende del contexto.

La suplementación puede tener sentido cuando existe una deficiencia nutricional, una dieta insuficiente, una enfermedad concreta o una indicación establecida por un profesional sanitario. También podría resultar útil en determinados hombres con estrés oxidativo, aunque identificarlo y decidir la intervención adecuada no siempre es sencillo.

Lo que no parece justificado es asumir que cualquier hombre que busca un embarazo se beneficiará de tomar varios antioxidantes, especialmente si se combinan productos o se utilizan dosis elevadas durante largos periodos.

Los suplementos se venden sin receta y suelen percibirse como una opción natural y segura. Pero “natural” no significa neutro. Un micronutriente puede participar en funciones esenciales y, al mismo tiempo, resultar innecesario o contraproducente cuando se administra por encima de las necesidades del organismo.

Qué conviene valorar antes de suplementar

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Antes de iniciar un suplemento para la fertilidad masculina, suele ser más útil comprender la situación de partida.

El primer paso puede incluir una entrevista clínica y un seminograma, que aporta información sobre la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides. Según los resultados y los antecedentes, el especialista puede valorar una exploración andrológica, determinadas analíticas hormonales u otras pruebas.

En algunos casos concretos también puede plantearse el estudio de la fragmentación del ADN espermático, aunque no es una prueba indicada de forma rutinaria para todos los hombres.

La evaluación debería considerar, además, la alimentación, el consumo de tabaco y alcohol, el peso, la actividad física, el descanso, la exposición a calor o tóxicos, los medicamentos y la presencia de enfermedades que puedan influir en la función reproductiva.

No todos los hombres necesitan las mismas pruebas ni la misma intervención. Incluso ante un seminograma alterado, la estrategia depende del tipo de alteración, de su posible causa, de la historia clínica y del estudio reproductivo de la pareja en conjunto.

Si estás buscando ser padre

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Empezar a tomar vitaminas puede ofrecer una sensación de control. Es comprensible: la búsqueda de un embarazo está llena de factores que no siempre pueden manejarse y los suplementos parecen una acción sencilla, accesible y concreta.

Pero la fertilidad masculina no mejora necesariamente acumulando más productos.

En algunos casos, un suplemento puede ser razonable. En otros, quizá no aporte ningún beneficio. Y, como sugiere este estudio experimental, existe la posibilidad de que una dosis excesiva altere un equilibrio que ya funcionaba correctamente.

La pregunta, por tanto, no debería ser únicamente qué antioxidante tomar.

También conviene preguntarse por qué tomarlo, en qué dosis, durante cuánto tiempo y qué necesidad se pretende corregir.

Porque cuidar la fertilidad no consiste en añadir todo lo que podría ayudar.

Consiste en comprender qué necesita realmente cada organismo.

Preguntas frecuentes

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¿Los antioxidantes mejoran la calidad del esperma?

Pueden mejorar algún parámetro seminal en determinados hombres, pero el beneficio no es universal. La evidencia disponible no demuestra de forma convincente que los suplementos antioxidantes aumenten las tasas de embarazo o de nacimiento. Su efecto puede depender del tipo de alteración, la dosis y la situación clínica.

¿La carnitina puede mejorar la fertilidad masculina?

La carnitina participa en el metabolismo energético de los espermatozoides y algunos estudios en humanos han observado mejoras en su movilidad. Sin embargo, esto no implica necesariamente una mayor probabilidad de embarazo. En el nuevo estudio con ratones, una dosis elevada dañó el ADN espermático y redujo los resultados reproductivos en animales sanos, pero mejoró la integridad del ADN en animales con estrés oxidativo.

¿Qué es el estrés oxidativo en los espermatozoides?

Es un desequilibrio en el que la producción de especies reactivas de oxígeno supera las defensas antioxidantes del organismo. Puede afectar a la membrana, la movilidad y el ADN de los espermatozoides, aunque pequeñas cantidades de estas moléculas también participan en funciones reproductivas normales.

¿Qué es el estrés reductivo?

Es el desequilibrio opuesto: aparece cuando existe una actividad antioxidante excesiva. Puede interferir con reacciones celulares necesarias y, en determinadas circunstancias, afectar a la integridad del ADN espermático.

¿Puedo tomar vitamina C, zinc o folato mientras busco un embarazo?

Su conveniencia depende de la dieta, la dosis, los posibles déficits y la situación clínica. Tomar las cantidades incluidas en una alimentación equilibrada no es lo mismo que consumir suplementos concentrados. Antes de combinar productos o utilizar dosis elevadas, conviene consultar con un profesional sanitario.

¿Un seminograma permite saber si necesito antioxidantes?

No por sí solo. El seminograma ofrece información importante sobre la concentración, la movilidad y la morfología espermática, pero no mide directamente todas las formas de estrés oxidativo ni permite decidir automáticamente qué suplemento necesita una persona.

Nota informativa

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Fertinotas realiza esfuerzos por ayudar a comprender situaciones médicas o reproductivas complejas con un enfoque didáctico, divulgativo y riguroso. Sin embargo, este contenido no sustituye ni pretende sustituir la valoración, el diagnóstico, el tratamiento o el seguimiento por parte de un profesional sanitario.

Ante dudas, síntomas, resultados médicos o decisiones relacionadas con la fertilidad masculina y el uso de suplementos, conviene consultar con un médico, andrólogo o equipo sanitario especializado en reproducción.

Autor

Francisco Carrera

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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