Micronutrientes y fertilidad masculina: riesgos del exceso

Cápsulas de suplementos formando espermatozoides en movimiento, metáfora de fertilidad masculina
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El uso de suplementos con antioxidantes como vitamina C, zinc, folato o carnitina se ha vuelto común entre quienes desean mejorar su salud. En el caso de los hombres que buscan optimizar su fertilidad, estos compuestos se presentan como aliados que pueden mejorar la calidad del esperma.

Y aunque es cierto que estos micronutrientes participan en funciones esenciales del cuerpo —incluidas muchas vinculadas a la reproducción—, no siempre más es mejor.
De hecho, un exceso puede tener el efecto contrario al que se busca.

¿Qué dice la ciencia sobre los suplementos y el esperma?

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Un nuevo estudio científico publicado en Fertility & Sterility Science (2025) ha sacudido algunas ideas muy extendidas sobre los suplementos para mejorar la fertilidad masculina.

El trabajo, liderado por expertos internacionales como Aron Moazamian, Jorge Hallak, Robert Aitken y Joel Drevet, analizó qué ocurre en el organismo cuando se toman micronutrientes antioxidantes sin que exista una necesidad médica real.

La pregunta era directa:
¿Es siempre buena idea tomar antioxidantes para mejorar la calidad del esperma? ¿O puede haber casos en los que ese “extra” se vuelva en contra?

Para investigarlo, diseñaron un experimento riguroso con ratones de laboratorio, un modelo muy habitual en estudios de fertilidad por su similitud con los procesos humanos.
Y los dividieron en dos grupos bien diferenciados:

  • Ratones sanos, con función espermática normal.

  • Ratones con estrés oxidativo inducido, es decir, con un desequilibrio en su sistema antioxidante que imita problemas reales de fertilidad masculina.

A cada grupo le administraron durante cuatro semanas uno de los suplementos más frecuentes en fórmulas para fertilidad:
vitamina C, zinc, folato y L-carnitina.

Querían saber si estos compuestos realmente mejoraban la calidad del esperma… o si, en ciertos casos, podían incluso perjudicarla.

¿Y qué ocurrió?

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Los resultados fueron claros. Y sorprendentes.

En los ratones con estrés oxidativo, algunos suplementos —en especial el folato y la L-carnitina— ayudaron a proteger el ADN espermático y mostraron efectos beneficiosos. En estos casos, donde sí existía un desequilibrio previo, los antioxidantes cumplieron su función.

Pero en los ratones sanos, la historia fue muy diferente.

Ninguno de los suplementos mejoró la calidad espermática.
Y lo más llamativo: en algunos casos —especialmente con la L-carnitina—, se produjo un fenómeno conocido como estrés reductivo: un exceso de antioxidantes que alteró el equilibrio interno del organismo. ¿El resultado? Daño en el ADN del esperma.

Una advertencia clara: lo que puede ser beneficioso en unas condiciones, puede ser perjudicial en otras.

Entonces… ¿suplementar sí o no?

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Este estudio no dice que los suplementos sean malos.
Lo que dice es que no son inofensivos ni universales.

Pueden ser útiles cuando hay un problema real que corregir, como un exceso de estrés oxidativo.
Pero en personas sanas, sin un diagnóstico específico, pueden interferir con un equilibrio que ya estaba funcionando bien.

Si estás buscando ser padre…

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Antes de empezar a tomar suplementos por tu cuenta, consulta con un especialista.
Un análisis de semen, una entrevista clínica o una analítica pueden ayudarte a saber si realmente necesitas reforzar algo.

Porque cuando hablamos de fertilidad masculina, lo importante no es hacer más.
Es hacer lo que toca, cuando toca.
Y con conocimiento.

Autor

Francisco Carrera

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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