Cuánto tiempo puede permanecer congelado el semen
Cuando se habla de preservar la fertilidad, muchas personas piensan inmediatamente en la congelación de óvulos. Sin embargo, la preservación de la fertilidad masculina es una práctica mucho más antigua y, en cierto modo, más sencilla desde el punto de vista técnico.
Congelar semen permite conservar espermatozoides durante largos periodos de tiempo y utilizarlos posteriormente en tratamientos de reproducción asistida. Y, como ocurre con muchas decisiones relacionadas con la fertilidad, esta posibilidad suele aparecer en momentos concretos de la vida.
Puede plantearse antes de iniciar un tratamiento médico que podría afectar a la fertilidad. O antes de realizar una vasectomía, cuando un hombre ya ha tenido hijos pero desea mantener abierta una posibilidad reproductiva futura. En otras ocasiones surge dentro de un tratamiento de reproducción asistida, por ejemplo cuando se trabaja con óvulos vitrificados y resulta útil disponer de una muestra de semen previamente preservada.
En cualquiera de estas situaciones suele surgir la misma pregunta:
¿cuánto tiempo pueden permanecer congelados los espermatozoides sin perder su capacidad reproductiva?
La respuesta general es tranquilizadora. Cuando las muestras se congelan correctamente y se mantienen almacenadas en nitrógeno líquido, pueden conservarse durante muchos años sin que el paso del tiempo sea el principal factor que determine su viabilidad.
Pero para entender bien por qué ocurre esto conviene detenerse un momento en lo que sucede realmente durante el proceso de criopreservación.
Qué se congela realmente cuando se preserva semen
En el lenguaje cotidiano solemos decir que “se congela semen”, pero desde el punto de vista médico lo que realmente interesa preservar son los espermatozoides funcionales que contiene esa muestra.
En muchos casos la muestra se obtiene mediante una eyaculación recogida en el laboratorio. Es la situación más habitual y la más sencilla.
Sin embargo, no siempre es posible obtener espermatozoides de esta manera. Algunos hombres presentan azoospermia obstructiva, una condición en la que no aparecen espermatozoides en el semen eyaculado. En estos casos, los especialistas pueden recuperarlos directamente del epidídimo o del testículo mediante técnicas como la punción epididimaria o la biopsia testicular.
Cuando se encuentran espermatozoides mediante estos procedimientos, también pueden congelarse para utilizarlos en el futuro. Esto evita repetir intervenciones quirúrgicas y permite disponer de esas células reproductivas cuando llegue el momento de intentar un embarazo.
En otras palabras, lo que se preserva no es simplemente una muestra de semen, sino la posibilidad de utilizar esos espermatozoides en un momento posterior de la vida reproductiva.
Cómo se congela el semen
El proceso se llama criopreservación y se utiliza desde hace décadas en los laboratorios de reproducción asistida.
Antes de congelar la muestra, los espermatozoides se mezclan con sustancias llamadas crioprotectores. Estas sustancias ayudan a proteger las células frente a los cambios físicos que se producen cuando la temperatura desciende de forma extrema.
Después la muestra se enfría de forma controlada y finalmente se almacena en nitrógeno líquido a unos −196 °C.
A esa temperatura, la actividad metabólica de las células prácticamente se detiene. Es como si el tiempo biológico quedara suspendido. Los espermatozoides no continúan envejeciendo mientras están almacenados en nitrógeno líquido.
Cuando la muestra se descongela años después, desde el punto de vista biológico esos espermatozoides conservan las características que tenían en el momento en que se congelaron.
En la mayoría de laboratorios esta preservación se realiza mediante congelación convencional o congelación controlada, una técnica que lleva décadas utilizándose con buenos resultados. En los últimos años también se ha investigado la vitrificación de espermatozoides, un método de enfriamiento ultrarrápido que se utiliza ampliamente para preservar óvulos y embriones. En el caso del semen, sin embargo, la congelación convencional sigue siendo la técnica más extendida en la práctica clínica actual.
Cuánto tiempo pueden mantenerse congelados los espermatozoides
Una de las cosas que más sorprende a quienes investigan sobre este tema es que no existe un límite biológico claramente establecido para el tiempo de almacenamiento.
Mientras la muestra se mantenga en condiciones estables de criopreservación, los espermatozoides pueden conservarse durante muchos años.
Existen incluso casos documentados de nacimientos a partir de semen que había permanecido congelado durante más de dos décadas. Un caso descrito en la literatura científica reportó el nacimiento de un niño utilizando espermatozoides que habían estado criopreservados durante 21 años.
Este tipo de casos ilustra bien una idea importante: el tiempo de almacenamiento por sí mismo no suele ser el factor que determina si una muestra será útil en el futuro.
Lo que suele influir más es la calidad inicial del semen y la forma en que los espermatozoides responden al proceso de congelación y descongelación.
Qué ocurre con los espermatozoides cuando se descongelan
Aunque el almacenamiento prolongado no suele ser el principal problema, el proceso de congelación y descongelación sí puede afectar a una parte de los espermatozoides.
Los espermatozoides son células muy especializadas y relativamente frágiles. Durante la criopreservación pueden producirse cambios en la membrana celular, en la movilidad o en algunos aspectos de la integridad del ADN espermático.
Por este motivo, después de descongelar una muestra es habitual observar que la movilidad de los espermatozoides es algo menor que en el semen fresco.
Sin embargo, incluso con esta reducción, en muchas muestras siguen existiendo suficientes espermatozoides viables para utilizarse en tratamientos de reproducción asistida.
Y cuando el número o la movilidad son limitados, los laboratorios pueden recurrir a técnicas como la microinyección espermática (ICSI), que permite fecundar un óvulo utilizando un único espermatozoide seleccionado.
Cómo se utilizan después los espermatozoides congelados
El tratamiento que se utilice posteriormente depende de varios factores: la calidad del semen tras la descongelación, la fertilidad de la pareja o del proyecto reproductivo y las técnicas de reproducción asistida disponibles.
En algunos casos el semen congelado puede utilizarse en inseminación artificial, especialmente cuando la calidad seminal es buena.
En otros casos se emplea en fecundación in vitro (FIV) o en ICSI, que es la técnica más habitual cuando el número de espermatozoides es reducido o cuando estos se han obtenido mediante biopsia testicular.
La ventaja de haber congelado previamente la muestra es que permite adaptar el tratamiento al contexto real del momento en que se desea intentar el embarazo.
Qué dice la legislación en España
En España, la criopreservación de gametos está regulada por la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida.
Esta normativa permite conservar semen criopreservado durante largos periodos de tiempo, siempre que se mantengan las condiciones adecuadas de almacenamiento y que la persona titular renueve periódicamente su consentimiento para mantener la muestra almacenada.
Esto significa que, en la práctica, las muestras pueden permanecer congeladas durante muchos años, dependiendo de la decisión de la persona que las preservó.
Una posibilidad que puede mantenerse en el tiempo
La congelación de semen es una herramienta muy eficaz para preservar la fertilidad masculina.
Cuando las muestras se conservan correctamente en nitrógeno líquido, el tiempo de almacenamiento no suele ser el principal factor que determine su utilidad futura.
Sin embargo, como ocurre en cualquier aspecto de la fertilidad humana, el resultado final dependerá de varios factores: la calidad inicial del semen, la edad y la salud reproductiva de la pareja o del proyecto reproductivo y las técnicas de reproducción asistida que se utilicen posteriormente.
Lo que sí permite la criopreservación es algo muy valioso: mantener abierta una posibilidad reproductiva durante muchos años. En determinadas circunstancias —un tratamiento médico, una decisión como la vasectomía o simplemente la incertidumbre sobre el futuro— contar con esa opción puede marcar una diferencia importante.
Porque, al final, preservar semen no consiste solo en congelar células. Consiste en guardar una posibilidad para el futuro.
Preguntas frecuentes sobre la congelación de semen
¿Es necesario congelar varias muestras de semen o una sola es suficiente?
Depende de la calidad seminal y del objetivo reproductivo. En muchos casos se recomienda congelar más de una muestra en días diferentes para disponer de un mayor número de espermatozoides viables en el futuro. Esto puede ser especialmente útil cuando la calidad del semen es limitada o cuando se prevé que se necesitarán varias muestras para diferentes intentos de reproducción asistida.
¿La edad a la que se congela el semen influye en los resultados futuros?
Sí, aunque el impacto suele ser menor que en la fertilidad femenina. La calidad del semen puede cambiar con la edad, y algunos estudios han observado que factores como la fragmentación del ADN espermático o determinadas alteraciones genéticas pueden aumentar gradualmente con el paso del tiempo. Por eso, congelar semen a edades más jóvenes puede ayudar a preservar espermatozoides con características biológicas más favorables.
¿Puede dañarse el ADN de los espermatozoides durante la congelación?
El proceso de congelación y descongelación puede provocar cambios en algunos espermatozoides, incluyendo alteraciones en la membrana celular o en la movilidad. En ciertos casos también pueden producirse variaciones en la integridad del ADN espermático. Sin embargo, los protocolos actuales de criopreservación están diseñados para minimizar estos efectos, y la mayoría de las muestras siguen siendo utilizables en técnicas de reproducción asistida.
¿Es seguro tener hijos utilizando semen que ha estado congelado durante años?
La evidencia científica disponible indica que los niños nacidos a partir de espermatozoides criopreservados presentan tasas de salud y desarrollo comparables a las de los nacimientos obtenidos con semen fresco. La congelación no parece aumentar el riesgo de malformaciones congénitas ni de problemas de desarrollo infantil cuando el proceso se realiza en laboratorios especializados.
Autor
Francisco Carrera
Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).
