Transferir un embrión: la estrategia que prioriza tu seguridad

Transferencia de un solo embrión
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La transferencia de un solo embrión es hoy la recomendación más habitual en los tratamientos de fecundación in vitro.

Y aunque a muchas personas les sorprende, esta decisión no tiene que ver con limitar opciones, sino con priorizar lo más importante: tu salud, tu seguridad y las probabilidades reales de conseguir un embarazo sano.

Durante años, se pensó que cuántos más embriones se transferían, más posibilidades había de lograrlo. Y eso fue verdad durante un tiempo. Pero las cosas han cambiado. Mucho. Y para bien.

Un cambio que no es casual

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Hoy, gracias a los avances en reproducción asistida, casi el 90 % de las transferencias embrionarias en España se hacen con un solo embrión. Lo que antes parecía una elección conservadora, ahora es una decisión médica basada en evidencia.

La mejora en el cultivo hasta blastocisto, la vitrificación y el análisis genético de los embriones han permitido que elegir bien un solo embrión sea suficiente en la mayoría de los casos.

La transferencia de un solo embrión ya no es sinónimo de cautela: es una estrategia que combina eficacia y seguridad.

¿Y qué pasa con las probabilidades de embarazo?

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Aquí es donde la ciencia habla claro. En mujeres menores de 35 años que reciben la transferencia de un solo embrión euploide, la tasa de nacido vivo supera el 70 %.


Eso significa que no necesitas poner dos para tener más posibilidades. Y, en cambio, poner más de uno sí aumenta los riesgos: embarazo gemelar, parto prematuro, complicaciones neonatales.

Lo más llamativo es que, según Fertility and Sterility, la mayoría de embarazos múltiples por FIV no son espontáneos, sino inducidos médicamente. Son evitables. Y se deben evitar, porque implican más riesgo para la madre y el bebé.

No es una preferencia, es una recomendación clínica

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Durante años, se hablaba de “transferencia electiva de un solo embrión”, como si fuera una preferencia más, una opción estética o un gesto de prudencia.

Pero cada vez más especialistas proponen eliminar esa palabra: electiva. Porque lo que está en juego no es un gusto personal, sino una decisión médica con respaldo científico.

La transferencia de un solo embrión es, en muchos casos, la opción más segura, más controlada y más eficaz.

Uno no es poco

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Cuando has llegado hasta aquí, cuando llevas estimulación, punción, espera e ilusión, es natural pensar que más puede ser mejor. Pero no siempre lo es.

Un solo embrión, bien elegido, puede ser exactamente lo que necesitas.
Y ese «solo» no es una renuncia: es una apuesta por hacer las cosas bien.
Por confiar en la ciencia, en tu equipo médico y, sobre todo, en ti.

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Decidir cuántos embriones transferir no debería ser un salto al vacío ni una imposición sin explicación.
Es una conversación que se tiene con calma, con datos, con respeto.
Y con la tranquilidad de saber que uno no es poco: es la forma más moderna, segura y eficaz de lograr lo que tanto deseas.

Autor

Francisco Carrera

Persona | Experto en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UAM) | Embriólogo Clínico certificado (ASEBIR) | Máster en Biología de la Reproducción Humana (IVIC) | Licenciado en Bioanálisis (UCV).

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